¿Sabías que existe una iglesia excavada en la roca a 250 metros de altura? - Alfa y Omega

¿Sabías que existe una iglesia excavada en la roca a 250 metros de altura?

En una de las montañas más inaccesibles de Etiopía se encuentra la iglesia de Abuna Yemata Guh, excavada directamente en la roca en el siglo VI. Para entrar hay que escalar entre 45 minutos y dos horas

Redacción
El custodio de la iglesia de Abuna Yemata Guh ante su puerta.
El custodio de la iglesia de Abuna Yemata Guh ante su puerta. Foto: Youtube.

En el norte de Etiopía, en el macizo de Gheralta, se alza uno de los templos más singulares del cristianismo antiguo: la iglesia de Abuna Yemata Guh. Excavada directamente en la roca en el siglo VI, esta iglesia se encuentra al borde de un precipicio de unos 250 metros, en un entorno tan abrupto que llegar hasta ella es una auténtica prueba física.

Interior de la iglesia de Abuna Yemata Guh.
Interior de la iglesia. Fotos: Wikimedia Commons.

Abuna Yemata Guh forma parte del riquísimo patrimonio del cristianismo etíope. Su construcción, en un lugar tan extremo, no fue casual: se buscaba proteger el culto, favorecer la vida ascética y simbolizar la elevación espiritual hacia Dios.

El interior del templo conserva frescos originales, manuscritos y elementos litúrgicos que han sobrevivido durante más de 1.400 años gracias al aislamiento natural que lo ha mantenido a salvo de invasiones y saqueos.

45 minutos de ascenso para entrar

El acceso a la iglesia requiere un ascenso de entre 45 minutos y dos horas, por cornisas estrechas, roca viva y tramos expuestos al vacío. En algunos puntos, la tradición local aconseja subir descalzo para mejorar el agarre. No hay barandillas ni protecciones modernas: el camino forma parte del peregrinaje.

Iglesia de Abuna Yemata Guh en un acantilado
Iglesia de Abuna Yemata Guh en un acantilado. Foto: Youtube.

Durante años, este lugar no fue solo un vestigio histórico. Hasta tiempos recientes, un sacerdote etíope acudía diariamente al templo para rezar, leer las Escrituras y custodiar la iglesia, manteniendo viva una tradición de oración heredera de los antiguos monjes eremitas.

Abuna Yemata Guh sigue siendo símbolo de la profunda espiritualidad del cristianismo etíope. Más allá de su espectacular ubicación, esta iglesia recuerda que, desde los primeros siglos, hubo cristianos dispuestos a llevar el Evangelio —literalmente— hasta lo más alto.