Red Fratelli da al Papa sus conclusiones: «Todos somos frágiles» y la política social no es «un mero gasto»
Jóvenes políticos de todos los colores redactaron un documento global con sus diagnósticos y propuestas en busca de «la mejor política y «el bien común»
Es un documento que jóvenes políticos de formaciones a izquierda y derecha y asociaciones como Juventud Obrera Cristiana redactaron convocados por la Red Fratelli tras reunirse en el Arzobispado de Madrid el pasado 22 de mayo. Y es también un documento que entregaron en mano a León XIV el pasado domingo al finalizar el acto Tejer redes con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del arte en el Movistar Arena. En conversación con Alfa y Omega, Pilar Shannon, coordinadora de Red Fratelli y quien le entregó el documento, revela que «el Papa escuchó con atención en qué consistía y se mostró muy ilusionado y esperanzado animándonos a seguir adelante en su misión como jóvenes cristianos en la vida pública».
Según los autores del documento —tanto progresistas como conservadores—, «los jóvenes nos sentimos agotados, asfixiados y, paradójicamente, aislados de la realidad». Son conscientes de que «vivimos uno de los mejores momentos de la historia en cuanto a derechos y libertades» pero, al mismo tiempo, diagnostican que «algo falla».
Aunque son «de distintas ideologías», las personas detrás de él se definen también «unidos por el compromiso y la fe». Critican que «con frecuencia construimos nuestra visión de los demás a partir de categorías simplificadoras: progre, pijo, facha, rojo». Pero matizan que, «cuando escuchamos y conocemos la historia concreta de cada persona, descubrimos una riqueza que desborda cualquier etiqueta». Por tanto, reivindican que «otra forma de hacer las cosas es posible» y reiteran su compromiso en buscar «la mejor política desde la dignidad y la fe».
La fragilidad es «punto de encuentro»
Los jóvenes convocados por Red Fratelli están de acuerdo en que «todos somos frágiles» y esto puede manifestarse en la enfermedad, la soledad, la pobreza o el fracaso. No obstante, reconocer esta condición «nos hace más capaces de comprender y acompañar la de los demás», por lo que «puede convertirse en un punto de encuentro».

Un segundo punto en el que están de acuerdo los políticos es que «una sociedad verdaderamente humana no puede medir el valor de las personas por su productividad, autonomía o capacidad económica». Así que las medidas sociales «no se pueden comprender como un mero gasto, sino como una expresión de justicia y humanidad».
Coinciden también en que los jóvenes están atravesados por problemas que «sentimos como una carga pesada» y que «el Evangelio nos llama a no ser indiferentes, sino a comprometernos».
Reivindican que «las familias continúan siendo un pilar fundamental de la cohesión social», pues suponen «el primer espacio de cuidado, solidaridad, educación y transmisión de valores». En consecuencia, «el Estado tiene la responsabilidad de protegerlas y apoyarlas mediante políticas que favorezcan una vida digna».
Periferias existenciales
Haciéndose eco del magisterio de Francisco, señalan que «existen periferias geográficas pero también emocionales» y que estas merecen cuidado porque «son los lugares donde aprenderemos a dialogar y abrirnos a la diferencia del otro». Como compromiso concreto, llaman a «la escucha activa, el respeto y la capacidad de reconocer al otro como igual».
Los jóvenes de Red Fratelli se pronuncian sobre las redes sociales.«Aunque nos permiten estar conectados, también pueden generar aislamiento, comparaciones constantes y una sensación de soledad». Como antídoto proponen «un uso más humano y responsable» buscando «espacios digitales que impulsen el crecimiento personal, las relaciones auténticas y el cuidado mutuo».

Otra vez parafraseando al Pontífice argentino, recuerdan que «las enseñanzas de Jesús nos ayudan a reconocer una llamada común a acoger, proteger, promover e integrar». A juicio de estos políticos, «como cristianos no hemos de tener miedo de vivir nuestra fe en la vida privada y en la vida pública» y piden «abrirnos a tender puentes entre individuos y grupos».
Igualmente solicitan «promover espacios seguros de encuentro y conversación donde sea posible escuchar». Y consideran que servirán para «superar la confrontación ideológica mediante el diálogo» y vencer los prejuicios.
«Alzar la mirada hacia la realidad de los demás»
Red Fratelli pide a «una pedagogía política basada en la realidad» porque esta «no debería orientarse a la confrontación permanente, sino a la búsqueda del bien común y a la protección de los más vulnerables».
Por último, no son derrotistas ni se dejan «encerrar en nuestras preocupaciones y en nuestros intereses». Haciéndose eco del lema del viaje, subrayan que «debemos alzar la mirada hacia la realidad de los demás» para descubrir «sufrimientos ocultos, necesidades concretas y posibilidades de ayuda mutua». Y concluyen su documento alegando que «la misión de la juventud es dar un paso adelante», ser «luz donde otros ven oscuridad», crear «vínculos reales» y mostrar «la esperanza de la fe». Todo con el objetivo de construir —como decía Francisco en la encíclica que da nombre a esta red— «la mejor política, la más humana, la que busca siempre el bien común.
María Azargui es militante de Juventud Obrera Cristiana, participó en la redacción de este documento y en la vigilia de jóvenes con el Papa preguntó al Papa sobre el avance de la IA y la dificultad para acceder a una vivienda. En entrevista con Alfa y Omega nos explica que el desarrollo de la vigilia «fue preparado por la diócesis y la delegación de Jóvenes», quienes recorrieron las parroquias para recoger sus inquietudes y plasmarlas en una pregunta. Por tanto, «la pregunta es más bien grupal» que suya pero, como es militante, «las personas que me propusieron estar en la vigilia pensaron que era una buena pregunta para alguien de la JOC porque responde a algunas inquietudes que tenemos». No en vano, actualmente este movimiento desarrolla la campaña Defender nuestro derecho, todas bajo un techo y, según recuerda Azargui, «el tema del trabajo es central en nuestro carisma».
En cuanto a la respuesta que le dio León XIV subrayando la necesidad de recuperar la humanidad, esta militante nos cuenta que «me resonó que los jóvenes estamos llamadas a dar una respuesta a la sociedad desde la vida cotidiana». Un encargo que no está reñido con que «estamos llamados a cambiar la historia» sino que acota la acción en «cosas personales que sean comunitarias». Un primer lugar para empezar es plantearse «cómo convierto mi corazón» o «cómo podemos transformar la sociedad desde nuestro ambiente».
Esta miembro de la JOC también señala que «esta llamada a ser humanos tiene que servir para generar procesos en la comunidad de donde vengas y te llama a comprometerte». Por último, agradece «a la Iglesia y a la delegación de Jóvenes que muchos carismas estuviéramos encima del escenario» durante la vigilia porque «mostró la diversidad de la Iglesia».