Rafael Lazcano presenta la biografía de León XIV: servidor desde la unidad y la comunión
Rafael Lazcano, compañero de Robert Prevost en el Colegio Internacional Santa Mónica de Roma, ayuda con este escrito a conocer un poco mejor la figura, personalidad y estilo del actual pontífice
Una casa agustiniana, la parroquia de San Manuel y San Benito de Madrid, donde también se encuentra la sede de la provincia San Juan de Sahagún, no podría haber una elección mejor, ha acogido este 12 de febrero la presentación de la biografía del primer Papa agustino. Bajo el título El Papa agustino, peregrino hacia Dios, Rafael Lazcano, compañero de Robert Prevost en el Colegio Internacional Santa Mónica de Roma, ayuda con este escrito a conocer un poco mejor la figura, personalidad y estilo del actual pontífice.
Rigor técnico y bibliográfico
En el libro publicado por San Pablo encontramos un rigor técnico y una amplia bibliografía que hacen de esta obra una referencia para quienes, más allá de juicios de valor personales, quieren conocer al actual sucesor de Pedro. La biografía hace un recorrido de la vida de Robert Prevost, que se inicia recogiendo el origen de sus antepasados, su nacimiento y primeros años de vida en Chicago para después relatar los hechos más importantes de su vida como religioso agustino, obispo de Chiclayo y primeros meses de pontificado. El libro nos muestra también aquello que Lazcano ve como desafíos y expectativas para el papado de León XIV.
Como señala en el prólogo el padre Alejandro Moral Antón, sucesor de Robert Prevost como general de la Orden de San Agustín, «el lector encuentra en estas páginas un testimonio de vida que trasciende la simple cronología de eventos, y se propone brindar una mirada introspectiva a la evolución espiritual de un hombre llamado a ser grande habiéndose hecho pequeño».
En su opinión, como dijo en la presentación, en una intervención virtual, estamos ante el libro más indicado para aquellos que quieran conocer la figura del Papa León XIV, sus sentimientos, fe y espiritualidad, dada la objetividad de los datos que presenta. Moral hizo un breve relato de los días previos a la elección del primer Papa agustino y del contacto que tuvo en esos días con el 267º sucesor de Pedro, alguien que «anda siempre buscando el bien común y lanza mensajes de consuelo para todos».

Captar el espíritu del personaje
Una obra con la que se capta «el espíritu del personaje», como fue relatado por el agustino Carlos Alonso en la presentación de la biografía. En sus palabras subrayaba que Rafael Lazcano, desde la convivencia durante cuatro años en Roma como estudiantes, «conoce el cañamazo agustiniano en el que se ha forjado la figura del Papa». Alonso anunció que esta obra pretende ser continuada por el autor a medida que avance el pontificado del primer Papa agustino, una clave interpretativa de gran importancia para profundizar en la personalidad de León XIV.
Una elección que fue una alegría para toda la Orden de San Agustín, como apuntó el también agustino Isaac González, que también convivió con el actual pontífice en el Colegio Internacional Santa Mónica. Una biografía «de discernimiento entre lo valioso y lo superficial», que «surge como un ejercicio de memoria o anamnesis», subrayó el agustino. En su intervención recordó actitudes que marcan la personalidad del Papa León XIV, así como diversas aficiones de Robert Prevost y anécdotas vividas en sus tiempos de estudiantes, entre ellas un viaje por España en furgoneta, que conducía el autor del libro, en las vacaciones de 1982.
Isaac González, recogiendo la Coda final del libro destacaba «la mente abierta, marcada personalidad y estilo propio» con la que Lazcano describe al actual pontífice. Su «agustinismo a raudales, sinodalidad, espíritu misionero», así como «una humilde sencillez, una mirada que comprende sin juzgar, una presencia silenciosa del otro y de Dios que invita a la oración, al anuncio de Jesucristo y a la acción comprometida por la paz, la unidad y el amor desde una honda experiencia de fe».

Una exposición serena y equilibrada
Finalmente, el autor del libro destacó el trabajo llevado a cabo por la editorial San Pablo, representada en la presentación su director, Rafael Espino, que reflexionó sobre los conceptos de sabiduría y profetismo, presentes en la figura del Papa agustino. Una biografía con la que Rafael Lazcano ha querido llevar a cabo «una exposición serena y equilibrada de los diversos aspectos que configuran su perfil humano», del actual pontífice. En el libro se recogen intervenciones «concisas, coherentes, correctas» de Robert Prevost, destacando en su pensamiento la paz, la sinodalidad, los jóvenes, la mujer, los pobres, la ecología, el ecumenismo, las finanzas vaticanas, entre otras cuestiones.
Lazcano hizo diez breves apuntes de la basta figura humana, espiritual y agustiniana de Robert Prevost. Destacó su mirada amplia, fe firme, servicio a la Iglesia, entrega a la acción pastoral, vivencia encarnada del Evangelio e intuición para captar como concretar la salvación divina. Igualmente, su visión de la Iglesia como pueblo de Dios, que se fortalece cuando escucha, acompaña y se deja guiar por el Espíritu. Del actual pontífice, ha resaltado su capacidad de reacción ante problemas graves, dejando atrás miedos y prejuicios, la hondura con que ama y expresa la verdad del Evangelio.
Para el autor es marcante en León XIV su insistencia en la paz, la defensa radical de la vida, su esperanza activa y su insistencia en la fuerza de la verdad y audacia de la caridad. Junto con ello su pisar el suelo, su empeño en encontrar a Cristo en cada criatura de este mundo. León XIV es visto por Lazcano como servidor desde la unidad y la comunión, que define como armonía en la diversidad, eco de una fe encarnada que se dejó moldear por el Espíritu siguiendo la tradición agustiniana. Un pontífice que impulsa una Iglesia cercana a los más humildes, que aboga por el catolicismo popular, el Papa del encuentro. Desde ahí insistía, haciendo referencia al título de la obra, en que «nadie, ni el sucesor de Pedro, deja de ser caminante, peregrino», un caminar que es un signo para todo el pueblo creyente, pues no es un caminar individual sino eclesial, pues entiende la Iglesia como un caminar juntos.