Que un viaje apostólico salga bien requiere mucho trabajo invisible - Alfa y Omega

Que un viaje apostólico salga bien requiere mucho trabajo invisible

Voluntarios como Jesús Pascual o Paula Portas coordinan la organización las semanas previas para que del 6 al 9 de junio todo suceda de la mejor manera. «Vamos contrarreloj», opina ella

Rodrigo Moreno Quicios
Voluntarios en el que será su centro de operaciones en Madrid, la parroquia de San Juan de la Cruz.
Voluntarios en el que será su centro de operaciones en Madrid, la parroquia de San Juan de la Cruz. Foto: Jesús Pascual.

«Todo el mundo se está dando de alta a través de la página web y puede seleccionar los cuatro tipos que hay de voluntariado», nos explica Jesús Pascual. Él es el portavoz del comité de voluntarios de la visita del Papa a Madrid. Nos atiende desde la parroquia de San Juan de la Cruz, que sirve durante todo el año como sede de la Delegación de Jóvenes de la archidiócesis y será durante estos meses el centro de operaciones de los voluntarios. Al cierre de esta edición, los apuntados son ya 9.000 de los 10.000 que se necesitarán y se ha ampliado el plazo para sumarse hasta el 24 de abril.

El primer tipo de voluntariado disponible es el de acogida. «Es el que orienta y acompaña a los peregrinos y la primera imagen de la Iglesia que se encuentra la gente», detalla Pascual. El segundo es el TPC, es decir, el de «tareas de preparación y cierre», que se refieren a «todo lo necesario antes y después de los eventos». Una ayuda que no consiste tanto en una «labor física» de montaje y desmontaje, sino en los trámites previos y la burocracia posterior. Según el portavoz, «esta gente ya está trabajando», pues muchas actividades requieren previsión. «Ya están haciendo el cálculo de los aforos o los planes de evacuación», o asignando a los visitantes casa entre las que se han ofrecido. Además, todos los voluntarios «tienen sus seguros y sus turnos» y alguien los tiene que organizar. El propio Pascual nos aclara que «yo, por ejemplo, soy TPC».

«El tercer voluntario está en el evento físico», pues habrá colaboradores apostados, por ejemplo, en la plaza de Cibeles «para ayudar a la gente con discapacidad e indicarle su ubicación». Y el cuarto está pensado para que familias e instituciones «aporten sus casas e instalaciones». Por ejemplo, «si alguien tiene dos habitaciones libres, ahí pueden dormir dos personas», propone el portavoz.

Por último, Jesús Pascual recalca que, entre los voluntarios apuntados a través de la web habilitada por la archidiócesis de Madrid, «hay mucha gente de otras provincias que quieren participar».

Una red de redes

Paula Portas, voluntaria y responsable del área de Inscripciones y Acreditaciones, ha pasado el fin de semana reunida en San Juan de la Cruz con otros coordinadores como ella. «Es bonito ver qué rápidamente hemos creado esta red de redes», opina; sobre todo porque «vamos contrarreloj». No obstante, la compenetración entre equipos hará que «nunca nadie vaya a estar solo».

En cuanto a su labor nos adelanta que todos los peregrinos, voluntarios e incluso periodistas y personalidades pasarán, de un modo y otro, por su equipo. En los eventos más multitudinarios, como el acto en Cibeles sobre el que ya informó el propio León XIV, «habrá un filtrado de seguridad y las personas darán su DNI y datos para generar un código QR». Además «habrá otra parte más interna y operativa mediante acreditaciones», tanto para organizadores como para personalidades.