¿Qué dijeron los Papas sobre el Concilio Vaticano II?
Las próximas catequesis de León XIV girarán en torno al Concilio Vaticano II, sobre el que hablaron mucho Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco
Después de que León XIV asegurara en su primera audiencia general de este 2026 que el Concilio Vaticano «nos ha ayudado a abrirnos al mundo y a comprender los cambios y los desafíos de la época moderna desde el diálogo y la corresponsabilidad», anunció que sus próximas catequesis girarían en torno á él. Por ello, es interesante recordar qué dijeron sobre el Concilio Vaticano II otros Papas.
Convocado por Juan XXIII e inaugurado el 11 de octubre de 1962, el Concilio Vaticano II perseguía, según sus propias palabras, que «el sagrado depósito de la doctrina cristiana sea custodiado y enseñado de forma cada vez más eficaz». Lo que no implicaba «discutir este o aquel tema de la doctrina» sino «profundizarla y presentarla según las exigencias de nuestro tiempo».
Esta intuición de Juan XXIII ya se dejaba entrever en la constitución apostólica Humanae salutis, donde denunciaba la existencia de «una humanidad sometida a un estado de grave indigencia espiritual». Aseguraba que los tiempos estaban «ya maduros para ofrecer a la Iglesia católica y al mundo el nuevo don de un concilio ecuménico».
Una herencia para Pablo VI
Juan XXIII falleció sin poder ver terminado el Concilio Vaticano II, una misión que heredó Pablo VI. Ya concluido, en 1966, aseguró que «no nos obliga tanto a mirar hacia atrás» como a asumir «la herencia que nos ha legado, una herencia que está viva y que perdurará en el futuro». Una herencia materializada en un cuerpo doctrinal llamado a ser conocido, estudiado y aplicado.

Tras la muerte de Pablo VI y Juan Pablo I, Juan Pablo II definió el Concilio Vaticano II como «un don del Espíritu Santo a su Iglesia». Y en el año 2000, cuando Roma celebraba el Jubileo del cambio de milenio, aseguró que «quien quisiera acercarse al Concilio prescindiendo de esta clave de lectura, no podría penetrar en su sentido más profundo». En su opinión, el éxito de esta asamblea demostró que «el patrimonio de 2.000 años de fe se había conservado en su autenticidad originaria».
El joven Ratzinger
Esa orientación fue vivida desde dentro por quienes participaron en el Concilio Vaticano II, entre ellos un joven Joseph Ratzinger. Años después, elegido Papa con el nombre de Benedicto XVI, recordó la «emocionante tensión con relación a la tarea común de hacer resplandecer la verdad y la belleza de la fe en nuestro tiempo, sin sacrificarla a las exigencias del presente ni encadenarla al pasado». A su juicio, el núcleo de todo fue «volver a anunciar a Cristo al hombre contemporáneo».

Después, Francisco pidió «redescubrir el Concilio para devolverle el primado a Dios, a lo esencial» y exhortó a la Iglesia a volver «a las fuentes del primer amor». En la misma línea, León XIV ha insistido en que el Vaticano II debe conocerse «de nuevo y de cerca», no «a través de las interpretaciones». Según sus palabras, solo el contacto directo con sus documentos permitirá recoger «su carácter profético y su actualidad» y renovar «la alegría de salir al encuentro del mundo para llevarle el Evangelio».