Próxima. Conciliación y feminismo galácticos - Alfa y Omega

Próxima. Conciliación y feminismo galácticos

Juan Orellana
Sarah (Eva Green) junto a su hija Stella, en un fotograma de Próxima. Foto: Dharamsala – Darius Films – Pathé Films – France 3 Cinéma

Sarah (Eva Green) es una astronauta de nacionalidad francesa, que además es la única mujer que se entrena en un dificilísimo programa de la Agencia Espacial Europea en Colonia. Está separada de su marido y vive sola con su hija de 7 años, Stella. Cuando Sarah es elegida para formar parte de la tripulación de Próxima, una misión espacial de un año de duración, tiene que decidir qué pasa con su hija.

Últimamente ha revivido el género espacial, también impulsado por la efemérides de los 50 años de la llegada a la Luna. Próxima, de la directora Alice Winocour, se suma a esa moda, pero desde una perspectiva novedosa, muy alineada a la agenda de los grandes temas de hoy. Pone en primer plano las cuestiones de la conciliación laboral y del empoderamiento femenino. A priori ya plantea la dificultad de sacar adelante a una hija, estando sola y con un trabajo exigente. Pero la cosa llega a un punto límite cuando el trabajo le obliga a separarse de su hija durante un larguísimo periodo de tiempo. ¿Merece la pena el sacrificio? ¿La carrera profesional debe anteponerse al cuidado de la hija? Son preguntas verdaderamente dramáticas que la película plantea sin ofrecer respuestas fáciles y satisfactorias, porque no las hay. Afortunadamente, el padre de la pequeña Stella va a demostrar ser un adulto maduro y responsable que trata de ayudar a madre e hija, con su propia implicación en la situación, sin reproches ni chantajes. Pero el desgarro como madre es inevitable.

Por otro lado, se nos presentan los obstáculos que encuentra una mujer en un mundo profesional que no solo es de hombres, sino que exige unas pruebas físicas concebidas para varones. Sarah tendrá que afrontar este duro reto a la vez que bregar con sus dolores psicológicos como madre con sentimientos de culpabilidad.

Esta compleja situación dramática va envuelta en una producción esmerada, con cierto tono documental, con unas bellas imágenes, y sostenida por unas interpretaciones llenas de fuerza. No solo destaca Eva Green, con su desgarrado personaje, sino la niña Zélie Boulant, y el hollywoodiense Matt Dillon, que encarna –al principio– al jefe machista que mira con condescendencia a su nueva compañera. Interesante y valiosa película sin duda.