¿Por qué hay más niños pobres que adultos? Uno de cada tres sufre pobreza infantil
El 28,4 % de los niños en España vive en situación de pobreza, frente al 17,8 % del resto la población, según el INE. La ONG Save the Children pide más políticas de apoyo a la crianza
La pobreza infantil en España ha bajado 0,8 puntos en el último año. Aun así, continúa afectando a los niños, niñas y adolescentes con mayor intensidad que al conjunto de la población. Según los últimos datos de la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (INE), analizados por Save the Children, el 28,4 % de menores sufre esta realidad, frente al 17,8 % de las personas mayores de 18 años.
Es decir, casi uno de cada tres niños es pobre, frente a casi uno de cada cinco adultos. En el 2024, el porcentaje de niños y niñas que se encontraba en esta situación era del 29,2% y el de la población mayor de 18 años del 19,7 %.
En cuanto a la pobreza severa, 12,5 % de los niños vive en un hogar en esta situación. Esto significa que casi un millón tienen una familia con ingresos insuficientes para cubrir las necesidades más básicas como la alimentación adecuada y suficiente, una vivienda digna y segura o ropa y calzado adecuados.

También esta cifra muestra un ligero descenso respecto al año pasado. Sin embargo, una vez más es casi cinco puntos superior a la registrada en el conjunto de la población. Ello demuestra, para la ONG, que la pobreza golpea con mayor dureza a la infancia. Un problema que limita gravemente su bienestar presente y sus oportunidades de futuro.
«Que casi un millón de menores viva en pobreza severa, lo que significa vivir sin las necesidades básicas cubiertas, demuestra que las políticas actuales no son suficientes», declara Catalina Perazzo, directora de Influencia y Desarrollo Territorial de Save the Children. «Es urgente reforzar los apoyos a las familias para garantizar los derechos de la infancia», añade.
Criar en solitario multiplica el riesgo
La pobreza infantil no se traduce únicamente en bajos ingresos, recuerdan desde esta entidad. También en privaciones materiales concretas que afectan directamente a las condiciones de vida de los niños y niñas. Perazzo señala que «un niño o una niña no tenga garantizadas sus necesidades básicas es una vulneración grave de sus derechos. La carencia material severa condena a miles de niños y niñas a crecer con menos oportunidades, y no podemos normalizarlo».
Aunque la pobreza baja ligeramente, la infancia sigue siendo la más golpeada.
— Save the Children Es (@SaveChildrenEs) February 5, 2026
📊 28,4% de niños y niñas vive en pobreza y casi 1 millón en pobreza severa.
La pobreza infantil tiene que ver con vivienda, alimentación y bienestar. #PobrezaInfantil #ECV #Infancia #SaveTheChildren pic.twitter.com/jw2BbvIucE
La situación es especialmente grave en los hogares monomarentales. En estos hogares, la tasa de pobreza alcanza el 45,8 % (frente al 22,5 % de las familias que cuentan con dos adultos). Estos números reflejan una clara feminización de la pobreza, vinculada a la precariedad laboral, la parcialidad involuntaria y las dificultades para conciliar la vida laboral y familiar.
«El coste de la crianza se ha convertido en una barrera para garantizar una infancia digna. Cuando las familias no pueden asumir los gastos básicos, son los niños y niñas quienes pagan el precio», dice Perazzo.
Un problema de Estado
Según Save the Children, «estos datos ponen de manifiesto que la pobreza infantil en España no es un fenómeno coyuntural, sino un problema estructural». Y está «estrechamente ligado al coste de la crianza, al acceso a la vivienda, la falta de políticas de apoyo a las familias, y a la desigualdad de género».
Perazzo pide que «la mejora de algunos indicadores no puede ocultar que miles de niños y niñas siguen creciendo con carencias que ponen en riesgo su salud, su educación, su bienestar y no garantizan su igualdad de oportunidades. Combatir la pobreza infantil debe ser una prioridad de país».

Para paliar los efectos de la pobreza infantil, Save the Children pide desarrollar, principalmente, dos propuestas. La primera es implementar una prestación para la crianza accesible a todas las familias mediante deducciones reembolsables del IRPF.
Además, solicita aumentar las cuantías del complemento de ayuda a la infancia del ingreso mínimo vital, con especial atención para los niños mayores de 6 años. Habría, además, que desarrollar estrategias para darlo a conocer y mejorar el acceso al mismo.