Paul Bhatti teme que la crisis afgana agrave la situación de los cristianos de Pakistán - Alfa y Omega

Paul Bhatti teme que la crisis afgana agrave la situación de los cristianos de Pakistán

El hermano del ministro cristiano asesinado Shahbaz Bhatti afirma que, a la larga, para combatir el radicalismo en Afganistán hay que contar con el apoyo de los musulmanes pakistaníes «que piensan como nosotros, no de Occidente»

Redacción
Un combatiente talibán hace guardia en el mercado Sarai Shahzada, en Kabul, el 5 de septiembre. Foto: AFP / Aamir Queshi

Los cristianos e hindúes de Pakistán pueden convertirse en un daño colateral del regreso de los talibanes al poder en Afganistán. El cambio de régimen en el país vecino puede hacer que «pasen a segundo plano nuestros problemas internos, como la protección de las minorías religiosas», ha afirmado a Asia News Paul Bhatti, el hermano del exministro Shahbaz Bhatti, asesinado en marzo de 2011.

Paul Bhatti, que lo sustituyó durante tres años en el Ministerio de Minorías Religiosas, cree que a partir de ahora «la prioridad de Pakistán será defenderse de los atentados». En los últimos días, ya ha habido escaramuzas en la frontera que comparten ambos países a lo largo de más de 2.000 kilómetros.

Además, en el interior del país, la victoria de los talibanes ha envalentonado a movimientos extremistas como el TTP, los talibanes locales. En las últimas semanas, han perpetrado varios atentados contra las fuerzas de seguridad. Si a ello se suma que el país ya acoge a casi millón y medio de refugiados afganos y que esta cifra podría aumentar, es fácil prever que pronto se prestará aún menos atención al hecho de que «las minorías religiosas siempre han tenido problemas en Pakistán».

Peligro de radicalización

Por otro lado, el avance del radicalismo puede alimentar directamente los ataques directos contra ellos. Este fenómeno ya venía creciendo en los últimos años, y se está creando un ambiente social aún más propicio para ello. Esta semana, la escuela islámica Lal Majid (la Mezquita roja), en Islamabad, izó nuevamente la bandera talibán. El Gobierno de la ciudad solicitó que fuera removida, pero el mulá Abdul Aziz, administrador de la mezquita, amenazó a los policías con un fusil y dijo que lo talibanes les harían pagar por lo sucedido.

Paul Bhatti ha tomado el testigo de su hermano Shahbaz, asesinado en 2011. Foto: CNS

«En Kabul teníamos la ilusión de que las cosas podrían marchar de una manera distinta, pero Afganistán no ha cambiado», comenta Bhatti. «En todos estos años, estos grupos se han alimentado del odio a los Estados Unidos y a la libertad de que goza Occidente. Los talibanes creen en un tipo de islam distinto al de todos los demás países».

«Apoyemos un Afganistán distinto»

El médico afincado en Italia, que durante tres años sustituyó a su hermano en el Gobierno, cree que se han cometido errores. «A los afganos se les debe dar la posibilidad de obtener una independencia de verdad. Se necesita una estrategia que les permita acceder a la educación; la población debe tener otras alternativas al comercio del opio. Tenemos que apoyar un Afganistán distinto, pero sin intervenir militarmente», señala.

Sin embargo, para que esto ocurra de verdad se necesitan iniciativas concretas que comprometan a las voces más autorizadas del islam. «El diálogo interreligioso no puede reducirse a una moda; queremos involucrar a los musulmanes que piensan como nosotros. Y deberían recibir el apoyo de la mayoría de Pakistán, no de Occidente».