Parasitar al Papa - Alfa y Omega

Pocos lugares son tan icónicos como la plaza de San Pedro –o, todavía mejor, la biblioteca privada del Papa– para hacerse autopromoción con una buena foto. Y pocas personas sufren tanto como los Papas el problema de la publicidad parasitaria, multiplicado por la popularidad de Francisco, a quien la revista Forbes considera la sexta persona mas influyente del mundo. Benetton lanzó a bombo y platillo en 2011 un fotomontaje en el que Benedicto XVI besaba en la boca al gran imán de la mezquita de Al-Azhar. Muy cínicamente dijeron que lo habían hecho para «combatir la cultura del odio».

El parasitismo publicitario se agravó en 1978, con la inesperada muerte de Juan Pablo I. Desde entonces, innumerables fabuladores llevan cuatro décadas especulando sobre tramas de asesinato. Juan Pablo II ha sido parasitado desde 1981 por inventores de conjuras sobre el atentado de Ali Agca. Y desde 1983, por abogados y publicistas que explotan la desaparición de Emanuela Orlandi, una chica de 15 años hija de un empleado del Vaticano. Con total descaro, generaciones de abogados, fiscales, conductores de tertulias y periodistas de ficción escriben narraciones fantásticas sobre su hipotético secuestro o el paradero de sus restos: la Universidad de la Santa Cruz, la nunciatura de Roma, el cementerio teutónico del Vaticano…

En 2016, una abogada recorrió docenas de estudios televisivos durante su proceso por filtración de auditorías económicas del Vaticano. Últimamente lo ha hecho una empresaria sarda en su proceso por desfalco de fondos de la Secretaría de Estado junto con el cardenal Becciu y otros ocho acusados. Cada año hacen parasitismo publicitario personas que convierten un apretón de manos y un intercambio de saludos al término de la audiencia general en «mi entrevista con el Papa Francisco». Parasitan igualmente desde fundaciones que explotan antiguas amistades con Francisco hasta una empresa de seguridad que revela haber interceptado un dron durante la Misa multitudinaria en el santuario eslovaco de Sastin el pasado 15 de septiembre. Saber identificar esos mecanismos publicitarios ayuda a vivir libre de intoxicaciones.