Orar con los salmos desde la cárcel muestra cómo «los presos nos han evangelizado»
Este libro elaborado por el capellán de la cárcel de Navalcarnero reivindica que «los internos son más que el delito» y asegura que «los presos nos han evangelizado»
«Me extraña que yo esté aquí porque Javi con las jerarquías siempre ha tenido sus diferencias, me ha invitado más por amigo y por hermano en este mundo de la cárcel», ha bromeado Florencio Roselló, arzobispo de Pamplona y Tudela y responsable de Pastoral penitenciaria en la CEE, al presentar en la tarde de este martes Orar con los salmos desde la cárcel. Es un libro escrito por Francisco Javier Sánchez, publicado por PPC Editorial, presentado en la madrileña parroquia de las Angustias y centrado en los internos de la cárcel de Navalcarnero.
Roselló ha recordado cómo en 1985 escuchó en una charla que «los presos nos evangelizan» y, aunque a muchos escandalizó esa idea, a él le convenció. «Estoy aquí porque los presos me evangelizaron y lo que soy se lo debo a los internos», ha reiterado. Y ha bromeado con que «yo lavaba los pies antes de Francisco, durante Francisco y seguiré haciéndolo después de Francisco en la cárcel de Pamplona».
Según el arzobispo de Pamplona y Tudela, el libro de Francisco Javier Sánchez «puede ayudar a los propios internos porque les acerca a Dios con salmos de lucha y de esperanza». A su juicio, «leer un salmo puede ser abrir una ventana al exterior y, sin salir de la cárcel, puede sentir que la libertad le espera y que Dios puede ser la llave para conseguirlo».

Un segundo grupo al que puede ayudar son «los capellanes y voluntarios que entran dentro». Roselló ha lamentado que «todavía los hay con una idea vertical de la Iglesia y que creen que van a evangelizarlos», cuando es exactamente al revés.
Y también «puede ayudar a la gente que no va a prisión de nuestras parroquias, movimientos y grupos» porque «presenta el lado humano de los internos». Y ha reivindicado que «son más que el delito y el daño que se intenta recuperar con justicia restaurativa. Son vida, trabajos, sueños y libertad».
No hay derechos humanos sin segundas oportunidades
Ángel Luis Ortiz, secretario general de Instituciones Penitenciarias, ha reivindicado la «teología del patio» que pastoral penitenciaria promueve en las cárceles. «La prisión puede convertirse en un momento de gracia», ha asegurado. También ha revelado que la palabra «abrazo» se nombra 33 veces en el libro, lo que denota su importancia. «La otra palabra muy usada es la del perdón», ha apuntado. «El contenido del libro tiene un contenido muy realista», ha descrito.
También, rescatando fragmentos del libro, ha reivindicado que «cualquier sistema penitenciario que tenga como objetivo los derechos y la dignidad humana tiene que reconocer el derecho de las personas a cambiar y a las segundas oportunidades». Y ha invitado a «no pensar en lo que hemos perdido sino en lo que nos queda por ganar».
«Dios habla en la cárcel»
Francisco Javier Sánchez, el autor del libro, ha descrito cómo «intenta ver cómo Dios habla en la cárcel a través de las situaciones duras, pero también de alegría y de esperanza». Y que no pretende «suplantar la Palabra de Dios» pero sí «interpretar a la vida cotidiana lo que allí se vive».
Ha hecho también de una visita al Papa Francisco en la que «le llevamos las hojas que leemos cada semana en la cárcel y nos animó a seguir con ese estilo cercano y humano». También le señaló que «es bueno que la gente lo sepa», lo que le animó a publicar este volumen.
Sánchez ha recordado la historia de «un chaval tuco que se bautizó en Navalcarnero». Al estudiar Teología escuchó que «somos instrumentos de Dios» y se sorprendió de que, después de 36 años como sacerdote, esta persona le dijo exactamente la misma cita añadiendo «que Dios cuenta con nosotros para hacer la vida diferente». Husein, que después se hizo llamar Francisco Javier, estaba preocupado por la posible reacción de su madre musulmana, pero ella le tranquilizó por teléfono diciéndolo que «lo importante es ser buena persona».

En la presentación ha abierto un paquete que le hizo llegar nunciatura apostólica y que, al contrario de como ha bromeado, «no era el finiquito ni la mitra» sino cartas del puño y letra del difunto Papa Francisco respondiendo uno a uno a los internos que le habían escrito.
La espiritualidad «permite sobreponerse»
Finalmente, José Luis Segovia, vicario Pastoral de la archidiócesis de Madrid, ha dicho del libro de Sánchez que en él «se expone a sí mismo» porque «eres transparente, limpio y claro». En su dedicatoria ya se trasluce su amor a su familia de sangre «y a la Iglesia que peregrina en la cárcel». Y a lo largo de la obra, la admiración por Óscar Romero y el Papa Francisco, a quien ha descrito como «el Papa de los presos» por el compromiso con ellos durante todo su pontificado.
Por último, ha sentenciado que «la espiritualidad es lo que permite sobreponerse» a la dureza de la cárcel, la soledad y el olvido que sufren las personas privadas de libertad. Y ha dicho a estas personas –algunas de ellas estaban físicamente en la presentación– que «podéis hacer algo que no pudo hacer ni el propio Papa Francisco», pues «el buen ladrón fue el único que llamó de tú a Jesucristo».