Nuevos mártires de Madrid: «La fecundidad de una vida no se mide por los años»

Nuevos mártires de Madrid: «La fecundidad de una vida no se mide solo por los años que dura» 

Los obispos de la provincia eclesiástica de Madrid presentan una carta pastoral con ocasión de la beatificación de varios seminaristas y dos familiares

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Portada de la carta publicada por los tres obispos de la provincia eclesiástica de Madrid.
Portada de la carta publicada por los tres obispos de la provincia eclesiástica de Madrid.

«La próxima beatificación que viviremos en la catedral de Santa María la Real de la Almudena, el sábado 28 de noviembre, será sin duda una ocasión para dar gracias a Dios por la entrega de estos nuevos beatos, para dejarnos alcanzar por su testimonio de fe y caridad, y para mirar el futuro con la esperanza propia de quienes han nacido a una vida nueva que brota de la muerte y resurrección de Jesucristo». Así comienza la carta que los obispos de la provincia eclesiástica de Madrid, integrada por las diócesis de Madrid, Getafe y Alcalá de Henares, han presentado este viernes, 6 de noviembre, con motivo de la próxima beatificación de Ignacio Aláez Vaquero y diez compañeros, seminaristas y familiares mártires. 

En la carta, titulada ¡Que más fuerte que muerte es el amor!, los obispos de las tres diócesis hermanas «queremos expresar nuestra alegría por este acontecimiento de gracia», y afirman que «la Iglesia, desde los primerísimos años de su peregrinación, ha custodiado y venerado de modo especial la memoria de quienes dieron testimonio con la entrega de sus vidas hasta el extremo». 

Así, destacan el testimonio de los próximos beatos, «nueve jóvenes seminaristas que se preparaban para el ministerio sacerdotal, el padre de uno de estos jóvenes, que no quiso abandonar a su hijo, y el tío sacerdote de otro de ellos, que no solo fue un referente en la vocación, sino que se convirtió también en un compañero para la vida eterna». Todos ellos son «un luminoso ejemplo de cuánto la Iglesia puede dar al mundo en la consecución de una convivencia justa y fraterna, sin renunciar a sus propias convicciones». 

Mártires con una vida por delante 

Asimismo, «eran jóvenes con toda una vida por delante. Tenían proyectos, amistades, ilusiones y también las preguntas propias de su edad. Muchos apenas habían comenzado a recorrer el camino hacia el sacerdocio. Y, sin embargo, sus vidas no quedaron incompletas ante Dios». De este modo, «nos recuerdan que la fecundidad de una vida no se mide solo por los años que dura ni por los proyectos que consigue realizar, sino por el amor con el que se vive». 

La beatificación tendrá lugar en la catedral de la Almudena el 28 de noviembre. Foto: Fernando.
La beatificación tendrá lugar en la catedral de la Almudena el 28 de noviembre. Foto: Fernando.

«El testimonio de nuestros nuevos beatos nos recuerda que la fe no es un conjunto de opiniones pasajeras, ni un mero sistema filosófico, político o moral, sino la fuerza que nos libera del engaño y del mal con su amor», señalan los prelados madrileños. «Los mártires son una voz potente que señala la importancia de la dignidad de la conciencia, de la libertad de todo hombre, de la esperanza en la vida más allá de la muerte», añaden. 

De modo particular, «nuestros seminaristas mártires son, de este modo, una luz especial para los jóvenes de nuestras diócesis. Y muy especialmente, para nuestros seminaristas, que desean entregar también sus vidas para vivir en intimidad con el Señor y anunciar el Reino», señala el texto.  

Retiros en los seminarios 

Por este motivo, los cinco seminarios de estas diócesis —el Seminario Conciliar de la Inmaculada y San Dámaso de Madrid, el Seminario de la Inmaculada y los Santos Niños Justo y Pastor de Alcalá de Henares, el Seminario de Nuestra Señora de los Apóstoles de Getafe, y los Seminarios misioneros Redepmtoris Mater de Madrid y Alcalá — han preparado en profundidad este acontecimiento, conociendo la vida de cada uno de estos nuevos once beatos mártires, con retiros espirituales sobre la gracia del martirio y la entrega de la vida en lo cotidiano, con la lectura de los pocos textos escritos por ellos que se conservan. 

«¿Dónde se nos está pidiendo hoy, ahora, entregar la vida? ¿Dónde descubro la llamada de Cristo que me interpela?», interrogan los obispos, para concluir que «sería hermoso que, a partir de ellos, supiéramos acompañar mejor las búsquedas vocacionales de nuestros jóvenes, fortalecer los vínculos entre nuestras comunidades y abrir caminos concretos de reconciliación y de servicio a quienes más lo necesitan».