Nuevas actuaciones contra los abusos - Alfa y Omega

Nuevas actuaciones contra los abusos

La irlandesa Marie Collins, que sufrió abusos de un sacerdote a los 13 años, se sentará en la nueva Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores, junto al cardenal O’Malley, arzobispo de Boston, y al jesuita Hans Zollner, organizador en la Pontificia Universidad Gregoriana del Congreso internacional de 2012 sobre abusos sexuales

Ricardo Benjumea
Marie Collins participa en un acto penitencial, en la iglesia de San Ignacio, en Roma, en febrero de 2012

La irlandesa Marie Collins, que sufrió abusos de un sacerdote a los 13 años, se sentará en la nueva Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores, junto al cardenal O’Malley, arzobispo de Boston, y al jesuita Hans Zollner, organizador en la Pontificia Universidad Gregoriana del Congreso internacional de 2012 sobre abusos sexuales

«El Papa Francisco ha dejado claro que la Iglesia debe mantener la protección de los menores entre sus más altas prioridades», afirmó el sábado, a través de un comunicado, el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, al hacerse pública la creación de la Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores. El Papa -añadía la nota- ha tomado esta decisión, «en continuidad con el trabajo llevado a cabo por sus predecesores, y habiendo escuchado el consejo de varios cardenales, otros miembros del colegio episcopal y expertos en la materia».

En su reciente entrevista al Corriere della Sera, el Pontífice dijo que «la Iglesia católica es tal vez la única institución pública que se movió con transparencia y responsabilidad. Ninguna otra ha hecho tanto. Y, sin embargo -lamentó-, la Iglesia es la única en ser atacada». Francisco dejó caer que la incidencia de los abusos en la Iglesia es mucho menor que en otros ámbitos. Pero dicho todo esto -y dicho además con una inusual franqueza-, el Papa dejó claro que «los casos de abusos son tremendos porque dejan heridas profundísimas». Es necesario, por tanto -dijo-, no bajar la guardia, y seguir la línea de Benedicto XVI, que «fue muy valiente y abrió el camino».

Ocho miembros con amplias credenciales

La creación de una nueva Comisión había sido adelantada en diciembre, tras el segundo encuentro del Consejo de 8 cardenales que asesoran al Papa en la reforma de la Curia. El cardenal Sean O’Malley, arzobispo de Boston, y miembro del llamado G8 cardenalicio, explicó entonces que el objetivo era avanzar en la línea emprendida durante el pontificado anterior. En febrero de 2012, representantes de 110 Conferencias Episcopales participaron en el Congreso Hacia la curación y la renovación, en la Universidad Urbaniana, en Roma, para mejorar la prevención y la coordinación en las respuestas a esta lacra. En esa estela, la Santa Sede endureció, en julio de 2013, las penas por este delito y amplió los plazos de prescripción, mayores que en la inmensa mayoría de ordenamientos jurídicos.

El arzobispo de Boston, con un amplio historial en lidiar con situaciones complicadas por abusos, es uno de los miembros de la nueva Comisión. Otro es el jesuita bávaro Hans Zollner, Vicerrector de la Universidad Gregoriana y responsable del Centro para la Protección de la Infancia del Instituto de Psicología de esta institución académica. Con ellos estará la irlandesa Marie Collins, fundadora de una ONG de ayuda a víctimas de abusos. A los 13 años, Collins sufrió abusos por parte de un sacerdote, al que sólo tras arduos esfuerzos logró sentar en los tribunales. Los superiores del clérigo le encubrieron, contó la mujer en un conmovedor testimonio en el Congreso de 2012.

El jesuita argentino Humberto Miguel Yáñez y cuatro laicos completan la Comisión: la catedrática emérita de Psiquiatría Sheila Hollins, baronesa británica; la ex Primera Ministra polaca Hanna Suchocka; el abogado italiano y profesor de la Universidad Pontificia Urbaniana Claudio Papale y la francesa Catherine Bonnet, psiquiatra experta en tratar a niños y adolescentes víctimas de abusos.

Estos 8 miembros tendrán como primer cometido preparar los estatutos y determinar las competencias y funciones del nuevo organismo, que abarcarán, desde la prevención, a las condenas por estos delitos. Propondrán también la incorporación de nuevos miembros, de forma permanente o puntual, procurando que exista una cierta representatividad de todos los continentes, aspecto en absoluto secundario, ya que existen profundas diferencias culturales y legales que deben ser tenidas en cuenta.

Ricardo Benjumea