No solo marca la agenda - Alfa y Omega

La corresponsabilidad que hay entre el anuncio de la fe y los medios de comunicación. Este fue el tema de la sesión de formación al clero de Granada en la que tuve el honor de participar como directora de Alfa y Omega al inicio de esta semana, justo un día después de que el corazón de España se paralizase con el accidente ferroviario. Consternados por la noticia, a no demasiados kilómetros de donde nos encontrábamos, varios periodistas compartimos con un centenar de atentos sacerdotes la importancia de distinguir la comunicación institucional de la prensa; de huir de la constante autorreferencialidad; de que contar las historias de la gente a las que el acompañamiento de la Iglesia cambia la vida no es marketing sino testimonio; de que ellos, desde sus parroquias y grupos, son los principales corresponsales de los medios diocesanos y locales; de que si no se ocupa el espacio para hablar de la Iglesia con verdad —es decir, con lo bueno y lo mejorable—, otros lo invadirán  y, en ocasiones, priorizarán solo lo negativo. La prensa es una parroquia de miles de personas; el alcance de unas palabras es exponencial. Es el momento de dejar de contar la agenda y anunciar cómo el Evangelio cambia vidas.