Nigeria lidera la lista de agentes de pastoral asesinados: cinco sacerdotes y seminaristas
En 2025 hubo en todo el mundo 17 agentes de pastoral asesinados. África es el continente con más víctimas, diez. Le sigue América con cuatro
El año 2025 fue testigo de un ligero repunte en el número de agentes de pastoral asesinados en el mundo, aunque los datos siguen por debajo de la media de los últimos años. Según el informe anual que elabora la agencia Fides, vinculada a Obras Misionales Pontificias, en el año que ahora termina murieron de forma violenta 17 sacerdotes, religiosos, seminaristas y laicos.
No sorprende que Nigeria sea el país con más muertes violentas de agentes de pastoral, pues cada año suele ocupar los primeros puestos. Este año fueron cinco: los sacerdotes Sylvester Okechukwu, Godfrey Chukwuma Oparaekwe, y Matthew Ella; y los seminaristas Andrew Peter y Emmanuel Alabi.

Entre ellos, destaca por su juventud Alabi, un adolescente. Fue uno de los tres estudiantes del Seminario Menor de Ivianokpodi secuestrados en julio. Murió a causa de las heridas sufridas en el asalto durante la marcha forzada impuesta por sus secuestradores. Sus dos compañeros fueron liberados.
África y América, los más golpeados
En conjunto, África es el continente con más agentes de pastoral asesinados, una decena en total. A los cinco nigerianos se suman los catequistas laicos Mathias Zongo y Christian Tientga, asesinados en Burkina Faso el 25 de enero; el sacerdote Luka Jomo, asesinado en El Fasher (Darfur del Norte, Sudán) el 13 de junio, y los también presbíteros Alloyce Cheruiyot, muerto en Kenia el 22 de mayo, y Augustin Dauda Amadu, en Sierra Leona el 30 de agosto.
Junto a Nigeria y Burkina Faso, lidera la lista de los países más peligrosos del año para los agentes de pastoral Haití. Allí fueron asesinadas, el 31 de marzo, las religiosas Evanette Onezaire y Jeanne Voltaire, de las Hermanitas de Santa Teresa del Niño Jesús.

Además, en América Latina murió el 4 de octubre, en México, el sacerdote Bertoldo Pantaleón Estrada. Cabe destacar que, aunque no se registren en el informe de Fides, durante 2025 se produjeron dos tiroteos contra sendos grupos de jóvenes vinculados a dos parroquias, con un total de 15 víctimas mortales. Y en Estados Unidos, el 3 de abril el presbítero indio Arul Carasala fue asesinado en su parroquia cerca de Kansas City.
En Asia, fallecieron de forma violenta los sacerdotes Donald Martin, en Myanmar, el 14 de febrero, y Mark Christian Malaca, en Filipinas. Martin es el primer sacerdote católico birmano asesinado en el contexto del conflicto civil que ensangrenta Myanmar. Su cuerpo sin vida, horriblemente mutilado, fue encontrado por algunos feligreses en el complejo de la parroquia. Por último, en Europa, el sacerdote Grzegorz Dymek fue estrangulado el 13 de febrero en la casa sacerdotal de su parroquia en Klobuck, cerca de Czestochowa.

Desde 2000 hasta 2025, han sido 626 los agentes de pastoral asesinados en todo el mundo. Los datos de 2025 suponen un ascenso respecto a los 13 agentes de pastoral muertos de forma violenta en 2024. Pero, aun así, permanecen por debajo de la media de los últimos diez años, que roza los 23.
Están lejos de los 40 de 2018 y de 1998, y sobre todo de los 68 de 1997. El récord se batió en 1994 con 274 víctimas, un dato totalmente fuera de tendencia por el genocidio de Ruanda. Por otro lado, los únicos años con menos víctimas que 2025 fueron, además de 2024, 2004 (16) y 2012 (13).
«Esperanza llena de inmortalidad»
En la introducción al informe de este año, se recuerdan las palabras del Papa León XIV durante la conmemoración jubilar de los mártires y testigos de la fe del siglo XXI, celebrada en la basílica de San Pablo Extramuros el 14 de septiembre. «La esperanza de estos valientes testigos de la fe» es «una esperanza llena de inmortalidad».
«Su martirio sigue difundiendo el Evangelio en un mundo marcado por el odio, la violencia y la guerra», aseguró entonces. Así «su testimonio permanece como profecía de la victoria del bien sobre el mal». Unas palabras que también se pueden aplicar a los agentes de pastoral asesinados este año.
Además, Fides recalca que «la información, a menudo escasa, sobre las biografías y las circunstancias de su muerte muestra también este año que los misioneros asesinados no estaban en el centro de atención por hazañas llamativas. Daban testimonio de Cristo entre las ocupaciones de la vida cotidiana, incluso cuando operaban en contextos marcados por la violencia y los conflictos».