Muere Vittorio Messori, «apasionado buscador de las razones de la fe» - Alfa y Omega

Muere Vittorio Messori, «apasionado buscador de las razones de la fe»

El escritor italiano, fallecido en Viernes Santo, nunca se interesó particularmente en cuestiones morales. «Sin el clavo de la fe», solía repetir, «la percha de la moral no se sostiene»

Cristina Sánchez Aguilar
Vittorio Messori en una imagen de archivo. Foto: Vatican Media.
Vittorio Messori en una imagen de archivo. Foto: Vatican Media.

El escritor y periodista italiano Vittorio Messori ha fallecido este Viernes Santo a los 84 años en su casa de Desenzano del Garda, en el norte de Italia. Según lo detalla Andrea Tornielli en Vatican News, fe un gran escritor católico y autor de numerosos libros de éxito sobre la fe que «han dejado huella en el panorama cultural italiano e internacional».

Su biografía estuvo atravesada por una paradoja que él mismo relató en numerosas ocasiones: criado en un ambiente ajeno —e incluso hostil— a la fe, experimentó en su juventud una conversión inesperada. La lectura del Evangelio «resonó profundamente en él», recuerda Tornielli, abriendo un camino de búsqueda intelectual que se convertiría en el eje de su vida.

De esa experiencia nacería Hipótesis sobre Jesús, su primer gran éxito, fruto de años de investigación histórica. Tornielli señala que esta obra inauguró una «moderna apologética», capaz de dialogar con la cultura contemporánea sin renunciar al rigor. No se trataba de una defensa superficial, sino de una propuesta que tomaba en serio las preguntas del hombre moderno.

A lo largo de las décadas siguientes, Messori se consolidó como una figura clave en el pensamiento católico. Su libro Informe sobre la fe, basado en conversaciones con el entonces cardenal Joseph Ratzinger, marcó un hito al acercar al gran público cuestiones teológicas de primer orden. Más tarde, su entrevista con Juan Pablo II, publicada como Cruzando el umbral de la esperanza, se convirtió en un fenómeno editorial sin precedentes. Se convirtió así en colaborador del Corriere della Sera y fue elegido para anunciar, mediante un editorial, la decisión tomada por Karol Wojtyla a principios de la década de 2000: a pesar de su avanzada enfermedad, no renunciaría al pontificado.

Priorizó el kerygma

A lo largo de su vida, la proclamación de la fe y las razones para creer, así como los argumentos que sustentan la historicidad de los Evangelios, fueron centrales en sus intereses. Debido a su vida antes de su conversión y a su priorización del kerygma, «nunca se interesó particularmente en cuestiones morales», explica Tornielli. «Sin el clavo de la fe», solía repetir, «la percha de la moral no se sostiene». Por ello, enfatizó que, en el mundo secularizado actual, era crucial proclamar ante todo la muerte y resurrección de Cristo, dando testimonio de la esencia de la fe.

Messori ha fallecido a consecuencia de un paro cardiaco en su domicilio, el mismo lugar donde escribió muchas de sus obras más influyentes. Allí desarrolló una producción literaria que, durante décadas, buscó responder a los interrogantes fundamentales sobre Cristo, la Iglesia y el sentido de la vida. Más allá del éxito editorial, su legado reside en haber mostrado que la fe no solo no es una renuncia a la razón, sino una invitación a ensancharla.

Su fallecimiento en Viernes Santo añade una dimensión especialmente elocuente a su biografía. En el día en que la Iglesia conmemora la muerte de Cristo, Messori —que dedicó su vida a indagar y explicar ese misterio— concluye su camino terreno. Para quien fue un «apasionado buscador de las razones de la fe», esta coincidencia invita a leer su muerte a la luz de aquello que siempre trató de comprender y transmitir: que la cruz no es el final, sino el umbral de la esperanza.

Dos textos en Alfa y Omega

En 2013, publicamos este texto de Messori en el semanario: La lectura política que desfigura la Iglesia.

El texto hacía referencia a una declaración de la Secretaria de Estado de la Santa Sede, que denunciaba cómo los medios de comunicación parecían «haber tomado el lugar de las potencias de tiempos pasados, al tratar de alterar o, al menos, de condicionar el cónclave» y recordaba cómo «en esos medios no existe conciencia alguna de la naturaleza espiritual del evento, haciendo pasar cualquier interpretación por un filtro del todo profano».

También en 2014 reprodujimos un capítulo de Libros Libres sobre Laus, el lugar donde la Virgen se apareció durante 54 años y dejó su buen olor.

El santuario mariano de Nuestra Señora de Laus, en Francia, comenzó en mayo de 2014 un año jubilar con motivo del 350º aniversario de las primeras apariciones de la Virgen María a Benedicta Rencurel. Se trata de unas apariciones peculiares, porque se prolongaron durante 54 años. Otro rasgo típico del santuario, situado en una región montañosa del sureste de Francia, es el buen olor que, sin causa aparente, se deja sentir en ciertas ocasiones.