Muere un sacerdote en un bombardeo en el Líbano y el cardenal Mathieu es evacuado de Irán
Pierre el Rahi había acudido a socorrer a un feligrés herido durante un bombardeo israelí cuando otro proyectil golpeó la misma casa
El Papa León XIV ha enviado sus condolencias por la muerte del sacerdote maronita Pierre el Rahi, muerto en la tarde de este lunes en Qlayaa, una localidad cristiana del sur del Líbano. Así se lee en un breve mensaje difundido en la noche de este lunes por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
El Santo Padre «expresa su profundo pesar por todas las víctimas de los recientes bombardeos en Oriente Medio», dice el texto. Cita «las numerosas personas inocentes, incluidos numerosos niños, y por quienes las ayudaron, como el padre Pierre el Rahi, sacerdote maronita asesinado esta tarde en Qlayaa», en el Líbano. El Pontífice «sigue los acontecimientos con preocupación y reza por el pronto fin de todas las hostilidades».
El ataque mortal ocurrió, informa Vatican News, a las 14:00 horas locales en Beirut. «Acabamos de enterarnos de la pérdida del padre Pierre el Rahi, párroco maronita de Qlayaa», compartía por teléfono el franciscano Toufic Bou Merhi, párroco de los latinos en el sur del Líbano, en las comunidades de Tiro y Deirmimas.
«Hubo un primer ataque, que alcanzó una casa cerca de su parroquia, en las montañas, hiriendo a uno de los feligreses», ha narrado. «El padre Pierre corrió con decenas de jóvenes a ayudar al feligrés; fue entonces cuando se produjo otro ataque, otro bombardeo sobre la misma casa».
Durante este segundo ataque, «el párroco resultó herido. Fue trasladado a un hospital local, pero falleció. Murió casi en la puerta del hospital». Toufic ha compartido también cómo el sacerdote desaparecido fue «un verdadero apoyo para los cristianos de la zona». Estuvo siempre a su lado, especialmente cuando permanecieron en esa tierra, en un momento de constantes advertencias de evacuación por parte del Ejército israelí.
Ataque la semana pasada
Ahora, su comunidad «está de luto por la tragedia y, al mismo tiempo, tienen mucho miedo. Hasta ahora, la gente no ha querido abandonar sus hogares en los pueblos cristianos, pero en esta situación, todo ha cambiado. Dejar el hogar significa vivir en la calle o intentar alquilar otra vivienda, pero la gente no puede permitírselo, sobre todo dada la ya de por sí precaria situación económica del país».
La semana pasada, recuerda el padre Toufic, «la casa de otro sacerdote también fue atacada directamente: la gente resistió entonces. Pero ahora, con la muerte del padre Pierre, no sé cuánto tiempo podrán aguantar». En el Líbano hay 500.000 desplazados solo en Beirut y 300.000 en el sur del país. «No estábamos preparados para acoger a casi una cuarta parte de la población», ha señalado el franciscano de la Custodia de Tierra Santa. Y ha subrayado que «ya no hay seguridad en ningún lugar».
¿Qué ha pasado con el cardenal Mathieu?
Por otro lado, este lunes se ha sabido también que el cardenal Dominique Mathieu, arzobispo de Teherán-Isfahán, ha dejado Irán. Así se lo ha comunicado él mismo al medio católico belga CathoBel: «Llegué ayer a Roma, no sin pesar ni tristeza por nuestros hermanos y hermanas en Irán, como parte de la evacuación completa de la Embajada de Italia, sede de la archidiócesis».
El mensaje prosigue expresando su intención de regresar al país aludiendo a la «espera para regresar». Mientras llega ese momento, pide: «Recen por la conversión de los corazones a la paz interior». En los próximos días, Mathieu se reunirá con varios funcionarios de la Santa Sede para informar sobre la situación actual en Irán.

Desde el inicio de los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán, el cardenal había guardado casi un completo silencio. Únicamente envió, en los primeros días, unas breves palabras a la web en árabe de ACI para Oriente Medio y el norte de África: «Que cesen las armas. Que los corazones puedan vivir serenamente la paz y la justicia, como Dios quiere para sus hijos».
El cardenal Mathieu ya había sufrido en enero las consecuencias de la delicada situación en el país persa. El 5 de enero, cuando se disponía a dejar el país para participar en el consistorio convocado por el Papa León XIV, los servicios de inteligencia lo citaron debido a un artículo suyo publicado en Asianews, antes de entregarle su visado de salida. Ya se estaban produciendo protestas en todo el país.
Días después, la dura represión ejercida por el régimen contra las mismas le impidió regresar temporalmente al país. «No hay vuelos de regreso y la comunicación por teléfono e internet también está cortada», explicaba entones a Alfa y Omega.