Mudéjares madrileñas - Alfa y Omega

Mudéjares madrileñas

Joaquín Martín Abad
Torre de la iglesia de San Pedro el viejo. Foto: José Ramón Ladra

Los mozárabes fueron cristianos que aguantaron la invasión islámica. Mantenían culto privado a cambio de un impuesto pagado al reyezuelo de la taifa. Los mudéjares fueron los musulmanes bajo dominación cristiana en tierra reconquistada, y los emplearon en sus construcciones. ¿Por qué quedan pocas iglesias visigodas y mozárabes altomedievales del siglo VIII hacia atrás, y por qué se han conservado iglesias mudéjares bajomedievales del siglo XII en adelante?

El arte mudéjar no es un estilo sino una constante, de ladrillo y dibujos, que se ha podido casar en la andadura de los siglos con verdaderos estilos originando mudéjar-románico, mudéjar-gótico, mudéjar-clásico o renacentista, mudéjar-moderno y hasta modernista. En Madrid hay cuatro torres mudéjares del bajo medioevo en San Nicolás y San Pedro (citadas por el fuero de Madrid de 1202), Santa María la Antigua, y la de Luján.

San Nicolás, del siglo XII y de planta cuadrada, pasa por ser actualmente la más antigua de Madrid; por cada uno de los lados en lo más alto conjuga un arquito románico abierto, de medio punto, para las campanas, con una fila inferior de cuatro arquitos románicos ciegos sobre columnas y capiteles, y con otra inferior –ya sobre la altura del tejado de la iglesia– de tres arquitos por cada lado, también ciegos y sobre columnas con capiteles, pero estos son por fuera románicos y por dentro de herradura con cinco lóbulos cada uno.

San Pedro el Viejo, del siglo XIII: de planta cuadrada y de mayor altura (30 metros). En lo alto tiene dos arquitos románicos abiertos para las campanas y debajo, asimétricamente en los lados –según la altura de la escalera interior– arquitos de herradura ciegos y hendidos, sin columnas, con pequeñas aberturas como troneras. La carabanchelera de la ermita de Santa María Magdalena, del siglo XIV, es de planta rectangular. Tiene dos ventanas apuntadas en los lados anchos y una sola en los estrechos (rodeando el arco de entrada al templo y sobre él lo adornan dos superpuestos, uno lobulado y otro románico).

Y la de los Lujanes del siglo XV (sin iglesia adosada, sino con palacio adjunto): en lo alto por cada lado tiene cinco arquitos de herradura ciegos sobre columnas y además un arco de herradura en su puerta a la calle del Codo.

Joaquín Martín Abad