Azuaje pide «otras formas de hacer política» en Venezuela - Alfa y Omega

Azuaje pide «otras formas de hacer política» en Venezuela

El Papa ha reiterado su cercanía al pueblo venezolano en un mensaje al cardenal Porras. El lunes la conferencia episcopal publicará una exhortación, días después de que el chavismo se haya hecho con el control de la Asamblea Nacional

Redacción
Intervención por videoconferencia de Aguaje. Foto: CEV

El Papa Francisco ha manifestado una vez más su cercanía al pueblo de Venezuela, «probado por el sufrimiento causado por el azote de la pandemia, la arrogancia de los poderosos y la creciente pobreza que lo estrangula». El Santo Padre incluye esta alusión dentro de la felicitación que envió por su onomástica (el 6 de enero) al cardenal Baltazar Porras Castro, arzobispo de Mérida y administrador apostólico de Caracas. Ante esta realidad y sin mencionar detalles concretos del actual contexto de incertidumbre política a la que se enfrenta el país, el Pontífice pide para el cardenal «fortaleza y parresía para que con corazón de padre sepas acompañar y reconfortar a su santo pueblo fiel». 

El mensaje de Francisco, con todo, llega en un momento en el que se puede entender como dirigido a todos los obispos del país, que al día siguiente comenzaron su Asamblea Ordinaria de forma virtual debido a la pandemia. El lunes 11, cuando acabe el encuentro, se espera una exhortación pastoral que abordará la realidad venezolana pocos días después de que el día 5 se constituyera la nueva Asamblea Nacional de Venezuela, controlada por el régimen. Esto supone la pérdida de legitimidad del Parlamento anterior, baluarte de la oposición, y de Juan Guaidó como presidente interino.

«El pueblo no puede claudicar»

El presidente del episcopado, José Luis Azuaje, subrayó en su discurso inaugural que «aunque haya una mala política» en Venezuela, «el pueblo no puede claudicar». A pesar de todo lo negativo y los malos ejemplos de la clase dirigente, animó a «mirar el futuro aspirando a otros comportamientos y otras formas de hacer política». Señaló además la necesidad de «forjar y crear una economía con rostro humano, solidaria, que ponga al centro al ser humano y no el aprovechamiento, la corrupción y el despilfarro».

«Nada se logrará en el país si el pueblo no toma consciencia de ser pueblo», subrayó. El también arzobispo de Maracaibo recordó cómo la pandemia ha «profundizado los males sociales que han aquejado a la población durante los últimos años, pero a la vez ha abierto la posibilidad de sensibilizarnos ante el que sufre». Tuvo también palabras para «los hermanos venezolanos que han migrado forzosamente ante la precariedad». 

Después de este diagnóstico se dirigió a los demás obispos, a los que exhortó a «seguir aprendiendo a transitar con esperanza y optimismo por los caminos pedregosos e inciertos». Y concluyó afirmando que «no todo está perdido. Siempre hay una luz que ilumina el sendero de posibles soluciones pacíficas» a una problemática que «no es eterna».

Condena a la muerte de un preso político

La Plenaria de la Conferencia Episcopal Venezolana ha coincidido con dos muertes que resaltan la situación de inseguridad y violación de los derechos humanos en el país. En la víspera del inicio del encuentro, el episcopado ya había salido a la palestra para denunciar la muerte el 3 de enero de Salvador Franco, un prisionero político indígena que se encontraba detenido en el centro penitenciario de Rodeo II, en Miranda. 

La Comisión de Justicia y Paz de la CEV condenó su muerte en un comunicado que firma junto con otras 14 instituciones (entre ellas la Conferencia Venezolana de Religiosos, el Consejo Nacional de Laicos, los Salesianos, el Centro Gumilla, el Servicio Jesuita al Refugiado, la Universidad Católica Andrés Bello o la REPAM). El documento, titulado La vida humana es sagrada, explica que Franco, junto con otros 12 compañeros de su etnia, «fue arrestado arbitrariamente y sin un proceso justo por las fuerzas públicas en diciembre de 2019». 

Religioso asesinado

El comunicado eclesial muestra la solidaridad de los firmantes con la comunidad pemón y con las familias de estas 13 víctimas de la represión. Las entidades de Iglesia exigen además que a los otros 12 detenidos se les ofrezca asistencia médica y «un proceso justo con un trato digno» para que puedan volver a su comunidad de origen. 

Por otro lado, el día 6 fue brutalmente asesinado Luigi Manganiello, religioso de Lasalle hijo de inmigrantes italianos. Según informan diversos medios venezolanos, fue golpeado repetidas veces en el cuerpo y la cabeza por una banda que había irrumpido en el colegio que dirigía, en Barquisimeto, presumiblemente con el objetivo de robar. La embajada italiana en Caracas ha remarcado en un comunicado que el padre Manganiello, de 46 años, «era muy conocido, querido y estimado por la obra que había desarrollado durante tanto años» en Venezuela.