Maxiproceso en el Vaticano - Alfa y Omega

En menos de dos semanas, el tribunal del Vaticano, formado por magistrados laicos, iniciará el primer juicio penal contra un cardenal de la Curia –acusado de apropiación de fondos junto con tres financieros italianos– y contra cuatro altos cargos del Vaticano implicados en el saqueo de parte de los 300 millones de euros de una inversión inmobiliaria en Londres. Tras los dos procesos por filtración de documentos confidenciales –en 2012 y 2015–, el tribunal enjuicia ahora un grave caso de saqueo de los fondos reservados de la Secretaría de Estado, provenientes en parte del Óbolo de San Pedro, los donativos de los fieles para obras de caridad del Papa.

A partir del 27 de julio, el maxiproceso, como se le llama por su envergadura sin precedentes, traerá momentos desagradables. Con un poco de suerte, permitirá al Vaticano recuperar 64 millones de euros secuestrados preventivamente por autoridades judiciales de Suiza, Luxemburgo y Reino Unido en cuentas bancarias de los acusados. Pero, sobre todo, será muy educativo para acelerar las tres limpiezas de Francisco frente al carrerismo, el clericalismo y la corrupción. El Papa ha cambiado recientemente la legislación penal para que los cardenales no sean juzgados en privado y por otros cardenales, sino en público y por el mismo tribunal del Vaticano que juzga a cualquier funcionario deshonesto, sea laico o eclesiástico. En realidad, Ángelo Becciu, de cardenal conserva solo el título y las obligaciones, pues Francisco le cesó de modo fulminante como prefecto de Causas de los Santos y le privó de todos los derechos del cardenalato el 24 de septiembre de 2020.

El tamaño del proceso –con diez acusados, incluida una intrigante empresaria italiana a quien el cardenal Becciu ordenó pagar cientos de miles de euros para teóricas misiones de seguridad–, requerirá utilizar una sala de los Museos Vaticanos en lugar de la sede del tribunal. Conviene extremar la prudencia, pues varios acusados se declaran inocentes. A su vez, los fiscales del Vaticano han cometido errores en varias órdenes de registro o de arresto. Ante un caso tan complejo como este, también ellos están en fase de aprendizaje.