María José, hospitalaria de Vitoria, con el Papa en Lourdes: «Le queremos muchísimo»

María José, hospitalaria de Vitoria, con el Papa en Lourdes: «Le queremos muchísimo»

La presidenta de la Hospitalidad de Nuestra Señora de Vitoria leyó en la Misa con León XIV. Lleva peregrinando desde 1998 y ahora sigue haciéndolo estando enferma. «Es mi segunda familia», asegura

María Martínez López
Pinedo leyendo durante la Misa en Lourdes, el domingo. Foto: Vatican Media.
Pinedo leyendo durante la Misa en Lourdes, el domingo. Foto: Vatican Media.

Para María José Pinedo, «Lourdes es como mi segunda casa». Y los enfermos y hospitalarios, «mi segunda familia». Hace solo dos semanas la presidenta de la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes de Vitoria concluyó su peregrinación número 29, con 330 personas entre enfermos y hospitalarios. Pero el pasado fin de semana volvió al santuario francés para leer la segunda lectura en la Misa presidida por el Papa León XIV.

«No sé si todavía lo tengo asimilado», confiesa con vergüenza y timidez, a pesar de haberse puesto el domingo ante 150.000 personas —y el mismo Santo Padre—. La habían elegido para ello desde la Federación Española de Hospitalidades de Nuestra Señora de Lourdes.

Con todo, asegura que lo que más le impresionó fue «el silencio en la gruta cuando entró el Papa», el sábado por la tarde. «Y también el domingo en la procesión de antorchas». Sobre el encuentro cara a cara con León XIV al terminar la Misa, señala «la cara de majo» que tiene. «Fue pasando saludándonos y yo le dije: «En España le queremos muchísimo, por favor, rece por nosotros»». 

La presidenta de la Hospitalidad de Vitoria lleva peregrinando desde 1998. Foto: Diócesis de Vitoria.
La presidenta de la Hospitalidad de Vitoria lleva peregrinando desde 1998. Foto: Diócesis de Vitoria.

Todo empezó con un cartel

La relación de Pinedo con Lourdes comenzó en 1998 con un cartel colgado en una iglesia pidiendo hospitalarios. «Me apunté, aunque cuando llamé por teléfono solo repetía «es que yo no sé hacer nada». Pero el señor que contestó me decía que «si tienes buena voluntad, vale»». Su marido también lleva más de dos décadas acudiendo.

Para esta alavesa, Lourdes «es un lugar de tranquilidad, de alegría, de familia. Disfrutas mucho», asegura. No alude a la enfermedad hasta que le pregunta la periodista: «Hay sufrimiento físico, pero lo vives de otra manera. Ves la enfermedad, pero no ves tristeza, sufrimiento o dolor. La gente tiene esperanza, hasta cantamos y bailamos». Y resalta que «tenemos gente que está en residencias o pisos tutelados y se apunta a un bombardeo».

Por eso le llegaron tanto las palabras del Pontífice en el encuentro con enfermos y hospitalarios, en la tarde del domingo: «Ustedes no son un peso, son el corazón palpitante de nuestra humanidad y un tesoro precioso para la Iglesia». Y reivindica que tiene que reconocerse su dignidad y ayudarles a ser felices. Ahora, ella lo está viviendo de primera mano debido a algunas enfermedades que casi le impidieron ir con su peregrinación, a la que fue como hospitalaria pero con limitaciones. 

Pinedo durante una peregrinación. Foto: Diócesis de Vitoria.
Pinedo durante una peregrinación. Foto: Diócesis de Vitoria.

—¿Cambia la perspectiva al ir a Lourdes estando enferma?
—Te das cuenta de que necesitas a los demás, de que tenemos que saber dejarnos llevar y ayudar, sin que nos dé vergüenza. Pero es difícil dar ese paso. Lo sé por algunas hospitalarias mayores que me dicen «ya no voy porque no sirvo para nada». Necesitamos humildad para decir «hasta ahora he estado sirviendo, ahora me toca otra cosa». 

Enfermos de Barcelona, universitarios y la Guardia Civil

María Jesús Pinedo es seguramente la española cuya presencia en Francia con el Papa ha sido más visible. Pero, ni mucho menos, la única. En Lourdes había cientos de españoles. Por ejemplo, la Hospitalidad de Barcelona tuvo la suerte de que la visita coincidió con su peregrinación anual. 

Además, muchos navarros se animaron a recorrer las cerca de tres horas por carretera que separan Pamplona del santuario. Entre ellos, 90 jóvenes que viajaron en tres autobuses organizados por la pastoral universitaria. 

Incluso la Guardia Civil ha estado en Francia. En concreto, un equipo de agentes se desplazó a París para apoyar el dispositivo de seguridad. «Gracias a nuestros camaradas», decía en un tuit la Gendarmería francesa, con una foto de uno de los perros de su Servicio Cinológico. «¡Y sí, gracias también a ti, Alfoz!», decía el mensaje.