«No amemos de palabra sino de obra», ha sido el lema de la I Jornada Mundial de los Pobres. Amar con obras en salir de nosotros mismos e ir a las periferias, para sentarnos en el mismo banco en el que duermen tantas personas que no tienen sitio en nuestra sociedad egoísta.

Uno de esos muchos hombres y mujeres que han sido capaces de sentarse junto al pobre fue san Simón de Rojas, trinitario y fundador del comedor Ave María en 1611. Siguiendo los pasos de María, que después de decir sí a Dios salió «a toda prisa» a llevar la alegría de Dios, que se hace presente en la vida de sus preferidos, no se conformó con dar limosna, sino que decidió alimentar y estar al lado de los necesitados. De ahí que el lema del comedor sea Con María, dando pan y cariño.

400 años después el comedor Ave María quiere seguir siendo un canto al amor y a la solidaridad, acogiendo a todos aquellos que cada día se levantan del banco en el que están tumbados para sentarse en una mesa donde llenar su estómago y quitar el frío que ha penetrado en sus huesos con el calor de los voluntarios que han comprendido que servir es la mejor manera de amar.

Aquí, 200 voluntarios no quieren permanecer en sus casas inactivos y resignados ante la pobreza que encontramos en el centro de Madrid. Cada uno quiere dar respuesta de forma activa y solidaria a aquellos que siguen llamando a nuestra puerta y a nuestra conciencia. Día tras día sus manos se abren sin pedir nada a cambio para acoger a los pobres porque son manos que quieren contagiar esperanza y hacer descender sobre ellos la bendición de Dios.

El Ave María es el resultado de muchas personas que rezan, trabajan y ayudan a los necesitados de una forma sencilla. Hacen posible que cada día se produzca el milagro de puertas que se abren para acoger.

Así lo expresa Antonio, uno de los que acude cada día a desayunar: «Gracias, amigos, porque con vuestro cariño y cercanía me he dado cuenta de que no estoy solo; aquí experimento el amor y el cariño que nunca me han dado».

Paulino Alonso
Responsable del comedor Ave María. Madrid