Madrid honra con una placa a las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús - Alfa y Omega

Madrid honra con una placa a las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús

«No es exagerado decir que somos de las vecinas más antiguos de esta zona de Chamberí. Y las más fieles, porque hemos estado diferentes generaciones de esclavas durante 150 años», aseguró la superiora de la congregación

José Calderero de Aldecoa
Momento del descubrimiento de la placa. Foto: Ayuntamiento de Madrid.

Una plaza en honor de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús. Es una realidad desde este miércoles en el madrileño barrio de Chamberí. Así lo atestigua una placa situada en la plaza anexa al colegio homónimo que inauguró el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida. «Esta ciudad a veces tan caótica, tan difícil, tiene corazón y hoy reconoce a las esclavas todo lo que hicieron aquí», subrayó el regidor durante su intervención.

En el descubrimiento de la plaza también estuvo presente la superiora de la congregación, la hermana Rosario Cruza, que recordó cómo las religiosas «compraron en 1879 un hotelito con terreno en la calle del Obelisco, ahora Martínez Campos, 12», por lo que «no es exagerado decir que somos de las vecinas más antiguas de esta zona de Chamberí. Somos las más fieles, porque hemos estado diferentes generaciones de esclavas durante 150 años».

Tras la compra de aquel inmueble, las esclavas abrieron, en primer lugar, la Casa de Espiritualidad Santa Rafaela María. «Cuando nos establecemos en un lugar, lo primero que hacemos siempre es abrir una capilla para la adoración al Santísimo y al lado mismo, si puede ser, una escuela o un colegio. Desde entonces, estamos aquí funcionando como tal», explica en conversación con Alfa y Omega la hermana Amparo Hurtado, directora de la casa de espiritualidad, quien asegura que las hermanas están «agradecidas por este reconocimiento a un trabajo que venimos haciendo desde hace más de un siglo».

Además de ensalzar su labor, las religiosas aspiran a que la placa también sirva como estímulo para la juventud. «Está situada en una zona que es utilizada, sobre todo los fines de semana, para hacer «de todo»», hasta el punto de que muchas mañanas la persona de mantenimiento tienen que barrer los aledaños para que los chicos puedan entrar al colegio. «Sería fantástico que este sencillo acto pudiera servir de apremio para que la juventud vea que otra realidad es posible. Que se den cuenta de que aquí hay una institución, que es religiosa, que se dedica a la educación», pide Hurtado.

Participación de los escolares

En el descubrimiento de la placa participaron los alumnos del colegio, una experiencia que, sin embargo, ha sido utilizada por distintos medios de comunicación para atacar a las hermanas, a las que han acusado de sacar a los estudiantes de las aulas y obligarlos a participar en un acto político.

Nada más lejos de la realidad. Según la hermana Amparo Hurtado, la inauguración de la placa estaba prevista para semanas atrás, pero se pidió que se retrasara para hacerla coincidir con la fiesta de santa Rafaela María, fundadora de la congregación, y todos los chicos contaban con autorización de las familias. «Ayer fue santa Rafaela María. Era la fiesta del colegio. Tuvimos una Eucaristía en el patio. Inmediatamente después, vino el alcalde a la inauguración. Así que estábamos en un contexto de fiesta y, en ningún caso, se sacó a los alumnos del aula», aclara la hermana, quien además explica que la educación no solo se da entre las cuatro paredes de una clase. «Actos extraordinarios de este tipo también son una oportunidad para educar. Se puede aprovechar, por ejemplo, para hablar a los niños de la política, que en realidad se trata de buscar el bien de los demás».

Además, los niños, concluye Hurtado, «estaba felices. Lo vivieron con muchísimo entusiasmo y no dejaban de preguntarle cosas al alcalde, que estuvo muy entrañable con todos».

El alcalde con los niños del colegio. Foto: Ayuntamiento de Madrid.