Los obispos españoles defienden que los hospitales católicos sean «zonas libres de eutanasia» - Alfa y Omega

Los obispos españoles defienden que los hospitales católicos sean «zonas libres de eutanasia»

Piden que, además de considerar la objeción de conciencia de los sanitarios, se respete el ideario de cada institución

Fran Otero
Hospital San Juan de Dios de Córdoba. Foto: Valerio Merino

Es de sobra conocida la postura de la Iglesia católica en España ante la eutanasia, manifestada en numerosos pronunciamientos, siempre radicalmente en contra de provocar la muerte y a favor de la vida. Por eso, al secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, le parece «una mala noticia» que este viernes entre en vigor la Ley de la Eutanasia.

En esta ocasión, ha puesto el acento en la necesidad de que se respete el ideario de los centros sanitarios católicos, que son «zonas libres de eutanasia», lugares «donde se pone por delante la dignidad de la persona y los cuidados». «Que se respete la opción de la institución de ser una zona libre de una muerte provocada. Provocar la muerte no puede ser nunca una referencia para solucionar un problema», ha añadido.

Una afirmación que llega justo un día después de que un grupo de instituciones religiosas con obras en al ámbito de la salud haya manifestado su rechazo a «acelerar la muerte» por acción u omisión «a cualquier persona al final de su vida o en situación de grave discapacidad». También habían dicho que les parece «un daño irreparable» y que «no estamos dispuestos a infringir [la eutanasia] a nadie».

Según ha advertido en la rueda de prensa posterior a la reunión de la Comisión Permanente, a partir de mañana se corre el riesgo de que muchas personas vivan esta posibilidad como una «presión añadida», aunque también ha señalado que no cree que vaya a haber «una marea de peticiones».

Igualmente, ha mostrado su deseo por que en España crezca «un movimiento fuerte por la vida» y a favor de los cuidados paliativos y por que se respete la objeción de conciencia de los sanitarios que no quieran participar en el proceso.