Los jóvenes de Scholas Occurrentes proponen «reuniones trampa» en las que formar a padres contra el bullying
Al concluir el Programa Scholas Ciudadanía en Madrid, denuncian que colegios e institutos no ponen en marcha sus protocolos contra el bullying por miedo a tener mala imagen
Este viernes ha concluido el Programa Scholas Ciudadanía en Madrid. Es un encuentro de una semana entre alumnos de todo tipo de centros educativos —públicos, privados, católicos, judíos y aconfesionales— para comprobar qué problemas tienen en común y buscar soluciones coordinadas. Emplean el teatro y la pintura para «expresar los dolores de los que no se animan a hablar» y esta última edición fue «impresionante» porque «salió con enorme fuerza que lo que más están sufriendo hoy es la falta de conciencia en cuanto al bullying», resume a Alfa y Omega José María del Corral, el presidente de esta organización internacional que impulsó el Papa Franciso, nada más concluir el acto de clausura.
Reuniones «trampa»
Según el pedagogo al frente de Scholas Occurrentes, los alumnos de los colegios madrileños comparan el bullying con «un paisaje» que existe de fondo a pesar de sus esfuerzos. A título personal, establece una metáfora con «cuando en Argentina te roban el móvil». En esas ocasiones, la gente le dice a uno «esto es lo que hay» resignada a que el problema no tenga solución.

Sin embargo, los jóvenes de Scholas Occurrentes han propuesto varias sobre la mesa. La más creativa ha partido de una chica que ha animado, tal cual, a organizar «reuniones trampa» en colegios e institutos para formar a los padres visto que «el bullying no les interesa tanto» y no acuden a las charlas sobre el tema. Según esta idea, «hay que convocar a los padres con la excusa del viaje de fin de curso». «Con esa excusa vienen todos», dice José María del Corral entre risas pero preocupado en el fondo. «Y después se les dice: “Mirad, vamos a hablar de lo que les pasa a los chicos con el bullying”».
Los padres no son clientes
Este pedagogo, al igual que los chavales de Scholas Occurrentes, es también crítico con la concepción de la educación como un negocio y, por consiguiente, la de los padres como clientes. Esta confusión provoca que las familias, «como no saben qué hacer» cuando surge un problema con sus hijos, «presionen a la escuela y le digan “hazte cargo”». Una dejación de funciones por parte de los progenitores que provoca que haya episodios que deriven en «un tema de abogados» cuando bien podrían desescalarse con educación en el hogar.

José María del Corral diagnostica que estas presiones —junto a una sociedad más concienciada— ha empujado a los colegios a desarrollar a lo largo de los últimos años protocolos antiacoso. Lo cual es objetivamente bueno. Sin embargo, advierte de que, cuando surge un caso que cumple a todas luces las condiciones, a menudo los centros «no quieren abrir los protocolos porque eso implica llamar a los docentes a declarar». A lo que se añade un giro perverso: «Los directores tienen miedo de que aparezca un medio de comunicación en su puerta y se les caiga la clientela». Es decir, que se da la paradoja de que, para mantener el nombre y la reputación del centro, sus profesionales miren hacia otro lado cuando sucede una injusticia por temor al manchurrón en su imagen y la burocracia que podría desencadenar.
El bullying «nos afecta a todos»
El presidente de Scholas Occurrentes añade que el acoso escolar «es un problema que nos afecta a todos». También «al consejero de Educación, al padre, al colegio y al tercer sector». Por tanto, llama a «ponerlo sobre la mesa» y advierte de que «si blanqueamos esto y no buscamos juntos una solución de fondo, vamos a estar cada vez peor».
Finalmente, recalca que durante el Programa Scholas Ciudadanía ha habido alumnos de todo tipo de centros madrileños, «desde la Universidad Complutense a la Universidad CEU San Pablo». E incluso han acudido visitantes de Sevilla y Granada —donde Scholas Occurrentes tiene mucha presencia y arraigo— para comprobar si comparten problemas con la capital. La conclusión es unívoca: «El bullying no se cambia solo con una Ley de Educación y nada tiene que ver con esa idea de colegios caros y colegios baratos. Es un problema transversal».