Los cardenales españoles Omella y Vérgez entran en el Consejo de Cardenales

Los españoles Omella y Vérgez entran en el Consejo de Cardenales

En la renovación, cesa en su mandato el cardenal alemán Reinhard Marx, además de los cardenales Maradiaga y Bertello, ambos por motivos de edad

María Martínez López
Omella y Vérgez
Los cardenales Omella y Vérgez. Fotos: Europa Press y EFE.

El Consejo de Cardenales pasa a tener una importante presencia española. En la nueva composición del grupo de asesores del Papa, hecha pública al mediodía de este martes, habrá dos cardenales procedentes de nuestro país. Se trata del cardenal Juan José Omella Omella, arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española; y de Fernando Vérgez Alzaga, legionario de Cristo, presidente de la Comisión Pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano y presidente de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano.

La renovación, según explica en un comunicado la Sala de Prensa de la Santa Sede, se produce por el vencimiento del grupo anterior. Junto a Omella y Vérgez, el Papa ha elegido a otros tres nuevos cardenales. Uno de ellos es el cardenal jesuita Jean-Claude Hollerich, arzobispo de Luxemburgo y presidente de la Comisión de Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE). Junto a él habrá dos cardenales americanos: Gérald C. Lacroix, arzobispo de Québec, en Canadá, y Sérgio da Rocha, arzobispo de San Salvador de Bahía, en Brasil.

Junto a ellos, cuatro cardenales que ya formaban parte del Consejo seguirán participando en él, además de su secretario, el obispo de Cresima (Italia), Marco Mellino. Se trata de los cardenales Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano y Seán Patrick O’Malley, arzobispo de Boston (Estados Unidos) y presidente de la Pontificia Comisión para la protección de los menores. Desde regiones más periféricas, renuevan su encargo el arzobispo de Bombay, en la India, cardenal Oswald Gracias, y el arzobispo de Kinsasa, en la República Democrática del Congo, cardenal Fridolin Ambongo Besungu.

Salidas

Por el contrario, abandona el Consejo de Cardenales el que hasta ahora era su coordinador y como tal ha liderado la reforma de la Curia, el cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga. Su salida se produce después de que el Papa Francisco aceptara el 26 de enero su renuncia como arzobispo de Tegucigalpa, un mes después de cumplir 80 años.

De igual modo, por motivos de edad se produce el relevo del cardenal Giuseppe Bertello, presidente emérito de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano. Bertello cumplió 80 años el 1 de octubre de 2022. Su sucesor, el cardenal Vérgez, será también quien ocupe su lugar en el Consejo de Cardenales. No responde al mismo motivo la salida del cardenal Reinhard Marx, que tiene 69 años y sigue siendo arzobispo de Múnich (Alemania).

La composición original del Consejo de Cardenales ha cambiado varias veces desde su creación. Desde 2020, estaba compuesto por solo siete cardenales, además de su secretario. Ahora vuelve a su composición originaria de nueve cardenales.

Reforma del banco del Vaticano

Este martes se ha dado a conocer también la reforma de los estatutos del Instituto para las Obras de Religión (IOR), el llamado banco del Vaticano. Según estos, los altos cargos solo podrán ser renovados una sola vez, con el fin de evitar conflictos de interés. También se definen las funciones de los distintos órganos, con el objetivo de evitar solapamientos o duplicidad de actividades.

En un quirógrafo difundido por la Oficina de Prensa del Vaticano del que se hace eco Europa Press, Francisco dispone la creación de un Consejo de Superintendencia de siete miembros de «reconocida experiencia económico-financiera y probada solvencia», que «durarán cinco años en sus funciones y podrán ser confirmados una sola vez». Entre sus funciones, está la de definir el Código Ético del Instituto y se encargará de «examinar la adecuación» a él «del capital del Instituto y la coherencia con sus objetivos estratégicos».

El Pontífice refuerza la figura del director general. Pero al mismo tiempo crea la figura de un auditor externo con la misión de emitir un dictamen sobre el estado financiero del Instituto y revisar toda la documentación contable. Será designado por la Comisión Cardenalicia de Vigilancia, a propuesta del Consejo de Superintendencia, por un período de tres años renovable una vez.

El objetivo de esta reforma normativa es adaptar el funcionamiento de la pequeña entidad financiera, con poco más de 100 empleados, cuyos depósitos ascienden a unos 6.000 millones de euros, a la constitución apostólica Praedicate Evangelium. En un paso más para dar carpetazo a las anomalías e irregularidades en las finanzas del Vaticano, el Papa Francisco centralizó en agosto la gestión de todos los activos financieros en el IOR para que tuviera la competencia exclusiva de la gestión económica del Vaticano.