Lizardo Estrada: Como formador, el Papa León XIV buscaba una Iglesia «casa y escuela de comunión, participación y misión»
El obispo agustino Lizardo Estrada, que fue formando del actual Papa, analiza los primeros meses de pontificado
El pasado 8 de mayo fue elegido el primer Papa agustino, el cardenal Robert Francis Prevost. Nacido en Estados Unidos, León XIV vinculó su vida misionera a Perú. Formador, profesor, párroco, obispo, fueron algunos de los servicios asumidos por el pontífice en el país andino. Muchas fueron las personas que disfrutaron de su presencia cercana. Una de ellas es monseñor Lizardo Estrada, obispo auxiliar de Cusco y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM).
El obispo agustino, que fue formando del padre Roberto, como era conocido, analiza los primeros meses de pontificado. Una primera etapa en la que «lo que ha hecho es cumplir el programa que Papa Francisco había dejado, el año del Jubileo». Monseñor Estrada reconoce que la convocatoria del consistorio extraordinario, los días 7 y 8 de enero de 2026, puede ser visto como el inicio real del nuevo pontificado. «Llama a los cardenales para escuchar», y les hace ver su disposición a «escuchar, hacer un camino y responder a los desafíos de la Iglesia en este tiempo».
Un pontificado que, en palabras del secretario general del CELAM quiere trabajar el Concilio Vaticano II, Praedicate Evangelium y la sinodalidad. Y hacerlo siguiendo un estilo: «ver, escuchar todo con calma, sin prisa, escuchar a todo el mundo, escuchar internamente a todos, escuchar a los de fuera y poco a poco, discerniendo, decidir algunos cambios para su pontificado».

El obispo peruano subraya que «conociéndolo, es un hombre de escucha, de paz, de oración, de discernimiento», actitudes que ve presentes en este inicio de pontificado. Siempre bajo la guía del Espíritu Santo, que Estrada ve presente en «sus pensamientos, sus homilías, sus catequesis». Un Papa que muestra «preocupación por la paz en el mundo, la unidad en la diversidad, la comunión de todos», y para quien «el centro es el Evangelio, el centro es Cristo, el centro es la Palabra de Dios», buscando así «construir el reino de Dios para este tiempo».
El carisma agustiniano, «caridad, unidad, verdad», está en el corazón de León XIV. Son constantes sus citas de san Agustín, lo que ayuda a «conocer esta riqueza de san Agustín, sus escritos, sus pensamientos, que son actuales para nosotros», señala el obispo auxiliar de Cusco. Un carisma que le lleva a escuchar, a valorar a la comunidad, «no va a decidir cosas así por así», afirma Estrada. De hecho, él fue el Padre General, un servicio en el que siempre contó con su consejo para escuchar, discernir, orar. Algo que le va a ayudar a «decidir cosas para el bien de la Iglesia ahora».
Algo que identifica a los agustinos es «la interioridad, la oración, encontrarse con uno mismo, con el Señor y de ahí buscar decidir para actuar por el bien de la Iglesia». El obispo peruano reconoce que «los desafíos para este tiempo son fuertes, pero yo oro por él todos los días y todas las veces, para que el Espíritu Santo pueda actuar en él».
De sus tiempos de formando agustino, bajo la orientación del actual pontífice, Estrada subraya «su sensibilidad, esa manera de inculturarse, su cercanía y la sensibilidad hacia los más pobres. Nos hacía orar las horas comunitarias. No nos dejaba perder el tiempo, teníamos que estudiar, pero al mismo tiempo teníamos que estar en acciones pastorales como la cárcel, los hospitales, los comedores populares». Una etapa formativa en la que era necesario combinar oración, estudio y la parte social, «estar en la calle, con los que menos tienen».

El padre Roberto visitó todos los lugares de Perú en los que estaban los agustinos. Según el obispo auxiliar de Cusco, «como formador se preocupaba de la buena formación, la formación integral de los muchachos», buscando una Iglesia «casa y escuela de comunión, participación y misión», algo que practicó en las parroquias donde trabajó el actual pontífice. Alguien que «es un hombre de Dios, de mucha oración, de mucha reflexión, pero misionero de corazón. No escatimaba el salir a las periferias, ir al encuentro de los más necesitados, asumiendo lo que decía Papa Francisco, la periferia es el centro».
Como padre general, visitó todos los continentes, conoce muy bien América Latina y se puede decir que tiene una formación teológica latinoamericana, «su hacer teología, reflexionar desde la realidad, desde la pobreza, desde la sencillez, desde la precariedad», son características del pensamiento de León XIV, en palabras de monseñor Lizardo. «Siempre nos decía tú no vas a llevar a Dios a ellos. Encuentra a Dios en los más pobres, en su alegría, en su fe, en su piedad popular, en su encuentro con el Señor».
En ese sentido, no duda en afirmar que «la sensibilidad hacia los más necesitados, hacia los más frágiles, hacia los más vulnerables, eso lo tiene». Algo que lleva al obispo peruano a decir que «va a razonar y va a decidir también cosas en ese sentido». Desde ahí, resaltando de nuevo su disposición para rezar por el Papa, pide «a toda la humanidad, a todos los católicos, seguir rezando por él para que el Espíritu Santo actúe y responda a los desafíos de este tiempo».