Líderes ecologistas: África puede y debe liderar la revolución renovable

«Hay que decirle a la población de África que existe una alternativa más limpia y económica a los combustibles fósiles». Lo afirmó Eugene Nforngwa, jefe temático de la Alianza Panafricana

Redacción
Un granjero tunecino trabaja con su burro en una granja de turbinas eólicas. Foto: Dana Smillie/World Bank

Líderes ecologistas africanos han pedido que sus países no se jueguen su futuro a la carta de los combustibles fósiles. «Nuestro desarrollo económico no puede vincularse a la industria de los combustibles fósiles porque es muy volátil», afirmó Thuli Makama, asesora principal para África, de Oil Change International, durante el seminario online Reabastecimiento de combustible en África mediante inversiones éticas, organizado el 10 de septiembre por el Movimiento Católico Mundial por el Clima. Este sector, añadió, es cada vez más inestable a medida que la demanda de sus productos disminuye en todo el mundo.

Con todo, está tratando de construir nuevas infraestructuras en el continente. Makama, Premio Goldman del Medio Ambiente 2010 por su labor de ayuda al pueblo de Swazilandia, citó como ejemplo el oleoducto de África oriental en Uganda y la región de Tanzania y África oriental; una infraestructura que tendría efectos devastadores en las comunidades y los ecosistemas circundantes.

Proyectos de este tipo suelen llegar con grandes promesas, que no suelen cumplirse. Hasta la fecha, la extracción de combustibles fósiles no ha ayudado a que la población africana satisfaga sus necesidades energéticas. 600 millones de personas carecen todavía de electricidad, ya que «la extracción es para la exportación», explicó Makana. «Es un negocio. Se trata de aumentar los márgenes de beneficio de las empresas».

Un continente con recursos renovables

«Hay que decirle a la población de África que los combustibles fósiles pueden resolver sus necesidades de acceso a la energía, pero que pueden suponerles más problemas, y que existe una alternativa, más limpia y económica», añadió Eugene Nforngwa, jefe temático de la Alianza Panafricana para la Justicia Climática, un consorcio de más de 1.000 organizaciones de 48 países africanos.

El continente ha sido dotado de recursos energéticos renovables, incluyendo energía solar, eólica y geotérmica, continuó. Con más inversión y trabajo futuro en el sistema energético, África puede ayudar a liderar el camino, como ha sido evidente en algunos lugares del continente. «Cuando las comunidades locales están suficientemente movilizadas, pueden hacer frente incluso a las amenazas más fuertes que se puedan imaginar».

«No puede haber una solución al cambio climático sin aprovechar la oportunidad que ofrece África» para la transición energética, subrayó Mohamed Adow, director fundador de Power Shift Africa. «Apoyemos este objetivo y juntos hagamos que África realmente se levante, ayude al mundo a hacer la transición de los combustibles fósiles y se convierta en un líder ecológico».

Más sequías e inestabilidad meteorológica

El panel de expertos sobre transición ecológica en África es el cuarto que convoca el Movimiento Católico Mundial por el Clima en el Tiempo de la Creación que diversas iglesias celebran del 1 de septiembre al 4 de octubre. Durante estas semanas, miles de cristianos están organizando eventos como oraciones, seminarios web, caminatas por la creación o actividades de limpieza de distintos ecosistemas.

En el encuentro virtual sobre África, se advirtió de que la inacción contra el cambio climático tendrá graves consecuencias para el continente, que ya está experimentando más sequías y un clima menos predecible. «Muchos de nosotros ya lo estamos sintiendo», dijo Anabela Lemos, de Justiça Ambiental, filial en Mozambique de Amigos de la Tierra, una red internacional de organizaciones ambientales.

Los científicos prevén que estos fenómenos meteorológicos sucederán con mayor frecuencia a medida que aumenten las temperaturas en todo el continente, a pesar de que este tiene poco que ver con el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero. Los 1.300 millones de habitantes de África constituyen alrededor del 17 % de la población mundial, y sin embargo contribuyen con menos del 4 % del total de las emisiones mundiales.