Liberados los ocho rehenes en Haití tras «semanas de angustia»
Entre ellos se encuentra la misionera Gena Heraty, que lleva 30 años dedicada a los niños con discapacidad. «Nada más regresó, fue directa a saludarlos. Todos lloraban», recuerda un trabajador de la ONG Nuestros Pequeños Hermanos
Con «profunda gratitud y un alivio más allá de lo que las palabras pueden expresar», han anunciado recientemente desde la ONG Nuestros Pequeños Hermanos (NPH), socio local de Manos Unidas, la liberación de los ocho rehenes que fueron secuestrados el pasado 3 de agosto a manos de una pandilla violenta. La noticia llega después de «semanas de angustia y profunda incertidumbre», y también después de que el Papa León XIV se hiciera eco en el ángelus del pasado 10 de agosto, donde hizo un llamamiento para que los rehenes fueran «liberados inmediatamente». La asociación ha confirmado que «todos se encuentran a salvo, recibiendo atención médica y psicológica y con sus seres queridos».
Entre las personas liberadas se encuentran un pequeño de tres años y la misionera irlandesa Gena Heraty, quien desde hace más de 30 años dedica su vida por los niños con discapacidad en Haití y, de hecho, es directora del orfanato de Santa Elena donde tuvo lugar el secuestro, en Kenscoff, al oeste de Puerto Príncipe. «Pese a todo lo ocurrido, Gena se ha mantenido siempre fuerte», recuerda un trabajador de NPH. «Nada más regresó, fue directa a saludar a los niños. Todos lloraban: los pequeños y el personal de apoyo la esperaban con los brazos abiertos».
Desde NPH agradecen la coordinación de las personas, instituciones y comunidades, tanto locales como internacionales, «que han brindado apoyo y solidaridad en estas semanas de crisis» y han intervenido en la liberación. También a los nacionales haitianos, cuyos nombres no han sido difundidos públicamente por razones de seguridad. «La expresión global de preocupación, amor, oraciones y solidaridad mostrada por amigos, vecinos, comunidades, colegas e incluso personas sin ninguna conexión con nosotros, ha sido una inmensa fuente de consuelo y apoyo», afirman.
Sin embargo, «aunque hoy damos gracias por su regreso, sabemos que el proceso de recuperación será largo». Por eso, hacen una petición explícita de respeto hacia la privacidad de las personas liberadas, así como de acompañamiento «con nuestras oraciones y pensamientos de paz».