León XIV reitera la condena de la Iglesia al antisemitismo en el Día de la Memoria del Holocausto
Recuerda que Nostra aetate rechaza «todas las formas de antisemitismo» y cualquier discriminación «por motivos étnicos, de lengua, nacionalidad o religión»
«Hoy, Día de la Memoria, deseo recordar que la Iglesia permanece fiel a la firme posición de la Declaración #NostraAetate contra todas las formas de antisemitismo, y rechaza cualquier discriminación o acoso por motivos étnicos, de lengua, nacionalidad o religión», ha declarado León XIV este martes —Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto— en su cuenta oficial en Twitter.
¿Qué es la declaración Nostra aetate?
El documento del que habla León XIV fue una declaración que Pablo VI firmó el 28 de octubre de 1965 y que, de hecho, celebró su 60 aniversario hace tan solo tres meses en el Aula Pablo VI del Vaticano. Principalmente, habla de la relación de los católicos con el resto de religiones. En aquel acto, Sarah Bernstein, judía y directora ejecutiva del Rossing Center for Education and Dialogue, valoró que «Nostra aetate fue una llamada valiente y revolucionaria a luchar contra las ideas negativas profundamente arraigadas sobre creencias distintas a las nuestras». «Como judía, estoy profundamente agradecida», añadió.

En aquella jornada hace tres meses en el Vaticano, León XIV también reivindicó que «hace 60 años se plantó una semilla de esperanza para el diálogo interreligioso». Y agradeció a los más de 300 asistentes de todo el mundo que «vuestra amistad y estima por la Iglesia católica brilló especialmente en la etapa final de la enfermedad del Papa Francisco».
La Iglesia «no rechaza nada de lo que es verdadero»
Entre las enseñanzas de esta declaración de Pablo VI, León XIV destacó que «la humanidad se une cada vez más estrechamente y es tarea de la Iglesia promover la unidad y el amor entre hombres y mujeres y las naciones».

Finalmente, aclaró que la Iglesia católica «no rechaza nada de lo que es verdadero y santo en estas religiones que reflejan un destello de aquella verdad que ilumina a todos los hombres». De hecho, «invita a sus hijos e hijas a reconocer, preservar y promover lo que es cultural, moral y espiritualmente bueno en todos los pueblos.
Apenas dos semanas antes, en la Misa por el Jubileo del mundo misionero y los migrantes que el Papa presidió el 5 de octubre en la Plaza de San Pedro, parafraseó a Benedicto XVI durante su visita a Auschwitz en 2006. Y ante quienes se preguntan cómo Dios no impidió la masacre, respondió que «si el profeta denuncia la fuerza ineluctable del mal que parece prevalecer, el Señor por su parte le anuncia que todo esto tiene un momento fijado, un término, porque la salvación vendrá y no tardará».