León XIV pide proteger la donación de órganos frente a la «mercantilización del cuerpo humano»
El Papa pide al Centro Nacional de Trasplantes aplicar «criterios justos y transparentes» frente a la mercantilización del cuerpo
León XIV ahonda en lo que ya dijo el cardenal Parolin y reivindica la donación de órganos como un acto de «generosa solidaridad» que, además, hay que proteger de la mercantilización. Lo ha reiterado en un encuentro con el Centro Nacional de Trasplantes italiano, que se ha reunido este jueves con él en la Sala Clementina del Palacio Apostólico del Vaticano.
En el caso español, conviene recordar que nuestro país lleva más de 30 años liderando la donación de órganos en el mundo por la buena salud de nuestro sistema sanitario, la solidaridad de los españoles y el desarrollo de técnicas que permiten conservarlos a pesar de que provengan de un cuerpo que haya sufrido una parada cardíaca o daños por la edad.
Un beato que donó sus córneas
En su encuentro con este organismo transalpino, el Papa ha recordado el gesto del beato Carlo Gnocchi hace 70 años quien, antes de fallecer, «pidió que sus córneas fueran extraídas después de su muerte y trasplantadas a dos jovencísimos asistidos de su Obra, quienes pudieron volver a ver». Una donación que se produjo en un momento «todavía carente de una normativa orgánica» pero que «suscitó una amplia reflexión en la sociedad italiana y contribuyó a iniciar un camino de definición legislativa».

El Papa ha ubicado ese momento como el inicio de un desarrollo en el que la Iglesia puso su granito de arena. Pocas semanas después, Pío XII reconoció la licitud de la extracción de órganos con fines terapéuticos, siempre que se respetara la dignidad humana. Desde entonces, ha subrayado León XIV, «la Iglesia ha acompañado el desarrollo de la medicina de los trasplantes, reconociendo su valor e indicando, al mismo tiempo, los criterios éticos necesarios».
En esta línea, el Pontífice ha destacado los avances de la red de trasplantes italiana, fruto de décadas de investigación y dedicación, «cuyos resultados han sido reconocidos internacionalmente». También ha citado la encíclica Evangelium vitae de Juan Pablo II, que define la donación como «una acción que une la generosidad del don con la responsabilidad moral que lo acompaña».
No a la «mercantilización del cuerpo humano»
Sin embargo, el Papa ha insistido en la necesidad de mantener límites claros. Ha recordado que «la donación de órganos después de la muerte es un acto noble y meritorio y debe ser fomentado como manifestación de generosa solidaridad», pero al mismo tiempo «es necesario vigilar siempre para evitar cualquier forma de mercantilización del cuerpo humano y garantizar a los trasplantes criterios justos y transparentes».

León XIV ha subrayado además que «la medicina de los trasplantes nos recuerda que la relación de cuidado, de confianza y de responsabilidad recíproca constituye una condición imprescindible» y que «la misma posibilidad de salvar vidas mediante los trasplantes depende de la generosidad de los donantes».
En su llamamiento final, ha instado a impulsar una investigación científica «llamada a desarrollar soluciones cada vez más eficaces», siempre con una reflexión ética que garantice que «el progreso científico permanezca orientado al bien integral de la persona».