León XIV alerta al Cuerpo Diplomático: «El entusiasmo bélico se extiende»

León XIV alerta al Cuerpo Diplomático: «El entusiasmo bélico se extiende»

En su primer encuentro de inicio de año con el Cuerpo Diplomático, el Santo Padre ha insistido en pedir soluciones para Venezuela que respondan a la voluntad del pueblo y no a «intereses partidistas»

María Martínez López
Un momento del discurso del Papa León XIV al Cuerpo Diplomático. Foto: Vatican Media.
Un momento del discurso del Papa León XIV al Cuerpo Diplomático. Foto: Vatican Media.

El Papa León XIV ha advertido este viernes al Cuerpo Diplomático en el Vaticano de que se ha roto el principio «que prohibía a los países utilizar la fuerza para violar las fronteras ajenas». Además, ha alertado sobre el resurgir de la guerra como un medio para resolver conflictos y ha pedido que se respete la voluntad del pueblo venezolano y se busquen soluciones pacíficas alejadas de «intereses partidistas».

«La guerra vuelve a estar de moda y el entusiasmo bélico se extiende», ha lamentado León XIV ante los embajadores en su tradicional cita de inicio de año, la primera para él tras su elección. Ha agregado que «la diplomacia que promueve el diálogo y busca el consenso entre todas las partes está siendo sustituida por una diplomacia basada en la fuerza, ya sea por parte de individuos o de grupos de aliados».

En esta línea, ha pedido ante el Cuerpo Diplomático prestar especial atención al derecho internacional humanitario. Evitar «la destrucción de hospitales, infraestructuras energéticas, viviendas y lugares esenciales para la vida cotidiana», que constituyen una «grave violación», «no puede depender de las circunstancias ni de intereses militares y estratégicos». Además, ha insistido en que «la protección del principio de la inviolabilidad de la dignidad humana y la santidad de la vida siempre cuenta más que cualquier mero interés nacional».

Debilidad del multilateralismo

El Papa ha lamentado que la paz ya no se busca «como un regalo» y «un bien deseable en sí mismo», sino «mediante las armas como condición para afirmar el propio dominio». Esto «compromete gravemente el estado de derecho, que es la base de toda convivencia civil pacífica», ha añadido el Santo Padre. 

El Santo Padre se dirige a los embajadores acreditados ante la Santa Sede. Foto: Vatican Media.
El Santo Padre se dirige a los embajadores acreditados ante la Santa Sede. Foto: Vatican Media.

De hecho, fue la actitud que llevó a la humanidad a la «tragedia» de la Segunda Guerra Mundial. Después, y como respuesta, de sus cenizas nació la Organización de las Naciones Unidas (ONU). De ella, ha dicho que «debe desempeñar un papel clave en el fomento del diálogo y de la ayuda humanitaria» y que hay que garantizar que «se centre más y sea más eficientes en la búsqueda, no de ideologías, sino de políticas destinadas a la unidad de la familia humana».

Sin embargo, hoy se vive una debilidad del multilateralismo, algo que considera «un motivo de especial preocupación» a nivel internacional. El propósito de este enfoque, ha señalado, es «proporcionar un lugar donde las personas puedan reunirse y dialogar». Aunque para entablar dicho diálogo es necesario «que haya acuerdo sobre las palabras y los conceptos que se utilizan». 

Voluntad del pueblo venezolano

En su discurso al Cuerpo Diplomático, el Pontífice ha hecho una mención expresa a la situación por la que atraviesa Venezuela. En primer lugar, ha expresado su profunda preocupación por el aumento de las tensiones en el Caribe y otras zonas de la costa americana. Y ha insistido en la necesidad de buscar soluciones políticas pacíficas a la situación actual, «teniendo presente el bien común de los pueblos y no la defensa de intereses partidistas».

Tras ello, ha subrayado que «esto es especialmente válido para Venezuela, tras los recientes acontecimientos. Renuevo mi llamamiento para que se respete la voluntad del pueblo venezolano y se trabaje por la protección de los derechos humanos y civiles de todos y por la construcción de un futuro de estabilidad y concordia». También ha subrayado que el tráfico de drogas es una de las principales causas de la crisis que afecta al país. 

De Ucrania a Myanmar

Por otro lado, ha insistido en la «urgente necesidad» de un alto el fuego inmediato en Ucrania. En cuanto a las negociaciones de paz, ha exhortado a la comunidad internacional para que «no vacile en su compromiso de buscar soluciones justas y duraderas». Para ello, ha reiterado ante el Cuerpo Diplomático «la plena disponibilidad de la Santa Sede a apoyar cualquier iniciativa que promueva la paz y la armonía». 

El Pontífice entra al Aula de las Bendiciones, donde ha recibido al Cuerpo Diplomático. Foto: Vatican Media.
El Pontífice entra al Aula de las Bendiciones, donde ha recibido al Cuerpo Diplomático. Foto: Vatican Media.

En la misma línea, ha incidido en la apuesta de la Iglesia por la solución de dos Estados para el conflicto en Tierra Santa. Otros focos de preocupación para el Pontífice son la violencia en Haití y en la región africana de los Grandes Lagos, así como la guerra en Sudán y la inestabilidad en Sudán del Sur. En Asia, ha aludido a los «crecientes indicios de tensión en Asia Oriental» y a la «grave crisis humanitaria y de seguridad» en Myanmar

Por último, como es habitual en él el Papa agustino ha recurrido a su padre espiritual, san Agustín. En concreto, ha citado sus advertencias sobre los «graves peligros para la vida política» que entrañan «las falsas representaciones de la historia, el nacionalismo excesivo y la distorsión del ideal del líder político». 

Otras claves
  • «Se está desarrollando un nuevo lenguaje al estilo orwelliano que, en un intento por ser cada vez más inclusivo, acaba excluyendo a quienes no se ajustan a las ideologías que lo alimentan. Desafortunadamente, esto tiene otras consecuencias que terminan restringiendo los derechos humanos fundamentales, empezando por la libertad de conciencia».
  • «La objeción de conciencia no es rebelión, sino un acto de fidelidad a uno mismo. […] Parece ser cada vez más cuestionada por los Estados, incluso por aquellos que dicen basarse en la democracia y los derechos humanos».
  • «La persecución de los cristianos sigue siendo una de las crisis de derechos humanos más extendidas en la actualidad, que afecta a más de 380 millones de creyentes en todo el mundo. […] Se agravó en el 2025 debido a los conflictos en curso, a los regímenes autoritarios y al extremismo religioso». Incluso en lugares como Europa o América «a veces se les restringe su capacidad de proclamar las verdades del Evangelio por razones políticas o ideológicas, especialmente cuando defienden la dignidad de los más débiles, los no nacidos, los refugiados y los migrantes, o promueven la familia».
  • «Renuevo la esperanza de la Santa Sede de que las medidas adoptadas por los Estados contra la criminalidad y la trata de personas no se conviertan en un pretexto para socavar la dignidad de los migrantes y los refugiados».
  • «La vocación al amor y a la vida, que se manifiesta de manera importante en la unión exclusiva e indisoluble entre una mujer y un hombre, implica un imperativo ético fundamental para que las familias puedan acoger y cuidar plenamente la vida por nacer».
  • «Rechazamos categóricamente cualquier práctica que niegue o explote el origen de la vida y su desarrollo. Entre ellas se encuentra el aborto» o «la práctica de la subrogación». «La sociedad civil y los Estados también tienen la responsabilidad de responder de manera concreta a las situaciones de vulnerabilidad, ofreciendo soluciones al sufrimiento humano, como los cuidados paliativos, y promoviendo políticas de auténtica solidaridad, en lugar de fomentar formas falsas de compasión como la eutanasia».
  • «Pienso en la importante necesidad de dar seguimiento al nuevo Tratado START [entre Estados Unidos y Rusia para la reducción del arsenal nuclear], que expira en febrero. De hecho, existe el peligro de volver a la carrera por producir armas nuevas cada vez más sofisticadas, incluido el uso de la inteligencia artificial. Esta última es una herramienta que requiere una gestión adecuada y ética, junto con marcos normativos centrados en la protección de la libertad y la responsabilidad humana».