Las últimas benedictinas de Navarra cierran un capítulo milenario
Las últimas ocho benedictinas de Navarra, pertenecientes al monasterio de San Benito de Estella, se han trasladado al convento de San José en Burgos, donde buscarán sostener una vida monástica con más recursos
El domingo 1 de marzo se concluyó en Estella-Lizarra una historia cargada de memoria y fe: las últimas religiosas benedictinas que quedaban en la comunidad se despidieron de Navarra en una Eucaristía que reunió a fieles, sacerdotes, familiares y vecinos en el templo de su convento.
La noticia supone el fin de una presencia ininterrumpida de la orden en la región, una historia de 800 años. Ocho monjas de clausura, pertenecientes al monasterio de San Benito de Estella, emprendieron su traslado al convento de San José en Burgos.
La ceremonia de despedida estuvo presidida por el arzobispo de Pamplona y Tudela, Florencio Rosselló, quien en su homilía animó a mirar este momento no como un ocaso, sino como un horizonte de esperanza: «No es un final triste» subrayó, «sino la continuación de una fidelidad que Dios ha llamado a prolongar en otro lugar». El arzobispo añadió que la vida monástica es una «peregrinación interior» y una disponibilidad total a la voluntad de Dios».

Una vida entregada, una despedida sentida
La madre abadesa, María Teresa Pérez Montero, con palabras que emocionaron a los asistentes, recordó que la partida responde a dos urgencias claras: cuidar mejor de las hermanas mayores y fortalecer el carisma benedictino en un nuevo entorno donde puedan florecer vocaciones y sostener la vida contemplativa.
«No negamos que este adiós duela —dijo—, pero lo asumimos como parte de la fidelidad que Dios nos encomendó al comenzar nuestra vida monástica. Dejamos Navarra, nuestro convento, nuestras familias y amigos, pero llevamos en el corazón el amor vivido aquí», según recoge el Diario de Navarra.
Entre los asistentes también hubo representación de otras comunidades religiosas —como las recoletas de Estella o las hermanas de Santa Ana— y benedictinas de otros monasterios de España, que quisieron acompañar a sus hermanas en este momento.
¿Qué será del monasterio?
Desde 1971, las benedictinas ocuparon el moderno edificio junto a la basílica del Puy, trasladándose desde su anterior ubicación en el paseo de Los Llanos. Ahora, ese espacio queda vacío, a la espera de que se determine su futuro. La comunidad religiosa confía en que, aunque se cierre este capítulo, el legado espiritual y cultural que han dejado en Navarra perdurará.