La violencia contra los cristianos repunta de forma grave en Siria, alerta Puertas Abiertas
Corea del Norte, Somalia y Yemen encabezan la Lista Mundial de la Persecución elaborada por la ONG Puertas Abiertas. También denuncia que uno de cada siete cristianos se enfrenta a niveles altos de persecución y discriminación
El cambio de régimen en Siria ha supuesto un severo empeoramiento de la situación de los cristianos en el país. Así lo ha denunciado este miércoles la ONG Puertas Abiertas, que ha presentado en Madrid su Lista Mundial de la Persecución.
El país, que en 2024 estaba en el puesto 18, ha pasado en solo un año al seis. Esto supone «uno de los mayores incrementos anuales registrados en la historia» de este análisis de la persecución religiosa. Lo hace, además, con una puntuación de 90 puntos sobre 100, frente a 78 doce meses antes. Esto hace que entre en los diez países que encabezan la lista por primera vez desde 2017, cuando todavía se estaba luchando contra el Dáesh.
El resto del top 10 está compuesto por Corea del Norte, Somalia, Yemen, Sudán, Eritrea, Nigeria, Pakistán, Libia e Irán. Además, fuera de estos primeros puestos hay otros cinco países con niveles de persecución extrema: Afganistán, India, Arabia Saudí, Myanmar y Malí.
El informe elaborado por Puertas Abiertas desvela además que más de 388 millones de cristianos (uno de cada siete) se enfrentan a altos niveles de persecución y discriminación por su fe. 4.849 fueron asesinados por ello; sobre todo en Nigeria. El documento cifra en 3.490 las víctimas en este país.
Presión islamista
La ONG de inspiración cristiana vincula la escalada de Siria en su triste ranking al «colapso del régimen de Bashar al Asad y al ascenso del grupo yihadista Hay’at Tahrir al Sham (HTS)». El HTS tenía gran peso en la alianza rebelde que se hizo con el poder en el país en diciembre de 2024.
«Durante el último año, 27 cristianos fueron asesinados por su fe», según la unidad de investigación de World Watch. El incidente más grave fue el atentado suicida contra la iglesia ortodoxa griega de Mar Elias, en Damasco, el 22 de junio. En él, murieron 22 personas y más de 60 resultaron heridas. Además de la pérdida de vidas, el miedo «llevó a muchos cristianos a dejar de asistir a la iglesia y a las propias iglesias a reducir sus actividades».

Ya en diciembre de 2024, «en la ciudad de Hama, en el centro de Siria, hombres armados no identificados atacaron la archidiócesis ortodoxa griega, destruyeron propiedades de la Iglesia y símbolos religiosos, y profanaron las tumbas de un cementerio cristiano cercano».
También en el centro de Siria «la presión es alta» en lugares como Homs o el Valle de los Cristianos, «debido a la falta de seguridad y a la intimidación por parte de extremistas». En Damasco y Alepo, «las iglesias están bajo vigilancia constante y sufren retrasos burocráticos».
Por otro lado, «la nueva Constitución impone la jurisprudencia islámica como base legal» y se está reformando el sistema educativo en la misma línea. Dentro de esta islamización del país, «vehículos equipados con altavoces recorren los barrios cristianos de Damasco, exhortando a los residentes a convertirse al islam». Un mensaje que también ha llegado a las iglesias por medio de carteles pegados en sus edificios.

Todo ello ha llevado a muchos a «ocultar los símbolos cristianos y a evitar las manifestaciones públicas de su fe». Esto podría tener impacto en la ya reducida presencia de los cristianos en el país, donde ya solo quedan 300.000 según Puertas Abiertas.
La ONG, especialmente sensible a la situación de las comunidades protestantes y evangélicas, denuncia que estas apenas tienen reconocimiento legal. Están expuestas a «una presión significativa debido a la percepción popular de que evangelizan a los musulmanes y simpatizan con Occidente».
África subsahariana
Con todo, la Lista Mundial de la Persecución 2026 subraya que «la persecución más violenta sigue concentrándose en el África subsahariana». El ranking incluye 14 países de la región entre sus 50 primeros puestos.
Los índices de violencia han alcanzado máximos históricos. Hace una década, la lista incluía doce países con una media de 8,2 puntos sobre un máximo de 16,7 posibles en el apartado de violencia. Ahora, las 14 naciones tienen un promedio de 14,7 puntos. En estos lugares viven viven más de 721 millones de personas.
No todo son malas noticias. «Bangladés ha experimentado una reducción del 20 % en la violencia tras estabilizarse su situación política», asegura el informe. Del mismo modo, en Sri Lanka, «la mejora del trato gubernamental hacia los cristianos ha reducido la discriminación y mejorado el acceso a la justicia, situando al país en el puesto 65».