La Universidad de Navarra apuesta por la sostenibilidad

UNAV: «Hay un consenso sobre la necesidad de revisar nuestra forma de vida»

Un Museo de Ciencia y la investigación en medicina personalizada son algunas de los proyectos de la UNAV en su Estrategia 2025

María Martínez López
Museo de Ciencias de la Universidad de Navarra
Proyecto del Museo de Ciencias de la UNAV. Foto: UNAV

Un Museo de Ciencias de 11.000 m2 aspira a convertirse en uno de los buques insignia de la Universidad de Navarra para el mundo pos-COVID-19. Es, además, el mejor resumen de la Estrategia 2025, que el centro ha presentado este jueves ante los medios, y que estará centrada en la sostenibilidad ambiental, social y económica.

«La pandemia nos pilló en medio de una reflexión sobre el horizonte de la universidad» ya marcada por este leit motiv, ha explicado la vicerrectora de Profesorado, María Iraburu. Y «nos ha confirmado en la convicción» de que es necesario escuchar el creciente «consenso sobre la necesidad de revisar nuestra forma de vida y nuestro estilo de desarrollo». Una tarea para la que la universidad es un lugar privilegiado tanto por su interdisciplinariedad como por el «encuentro intergeneracional».

La primera prioridad para caminar hacia este futuro sostenible, ha añadido Iraburu, es una «educación transformadora». Para generar un «liderazgo comprometido, con visión social y sentido crítico», pretenden entre otras cosas lanzar programas de atracción de talento, promover la formación continuada e impulsar iniciativas de Aprendizaje y Servicio, que implican a los alumnos en diversos problemas.

Medicina personalizada

Desde el ámbito de vista de la investigación, «para ser relevante» en un mundo con multitud de líneas sobre todos los temas posibles, la universidad quiere centrar su atención en algunos ámbitos preferentes. Sobre todo, el de la medicina personalizada, enfocada tanto a oncología como a enfermedades raras y cuidados paliativos, siempre con «especial interés en los aspectos éticos». Pero también en otros relacionados con la sostenibilidad en todos los sentidos, como la ética en las instituciones o lo medioambiental. En este último, el año pasado se creó el Instituto de Investigación en Biodiversidad y Medio Ambiente.

Precisamente el Museo de Ciencias actuará como «caja de resonancia» en este campo. Acogerá una colección de 10.000 especies naturales obtenidas a lo largo de 50 años, con más de un millón de registros museísticos. «Pero no va a ser un museo convencional», sino con una fuerte presencia de las nuevas tecnologías y actividades interactivas. Además, quiere ser «lugar de encuentro entre la universidad, la sociedad, las empresas y los ciudadanos», ha matizado Iraburu. «La pandemia nos ha hecho conscientes de que la ciencia necesita pasarelas que la conecten con la sociedad».

Medicina especializada y medio ambiente son algunas de las prioridades de la investigación. Foto: UNAV

La universidad espera que la Estrategia 2025 pueda contar con parte de ayudas de fondos europeos. Los ha solicitado para nueve proyectos, incluidos el museo, una incubadora de empresas e iniciativas de digitalización. «No son para resolver la cuenta de resultados, sino para invertir para producir nueva ciencia y conocimiento», ha subrayado el rector de la UNAV, Alfonso Sánchez-Tabernero.

A examen un año después

La elaboración del plan estratégico, ha explicado el rector, se ha visto enriquecida por la reflexión del primer período de la COVID-19. «No estábamos preparados», ha reconocido. Al estallar la crisis, el centro priorizó «tres áreas en las que no podíamos fallar»: proteger la salud, llevar adelante la tarea lo mejor posible, y dar una respuesta solidaria. Así, el fin de semana del 14 de marzo de 2020 se pusieron en marcha tutorías exprés para empezar la docencia online ese lunes.

Al mismo tiempo, «antes de que los hospitales privados fueran incautados pusimos nuestras clínicas» a disposición de los gobiernos de Navarra y Madrid. En ese período, se atendió a 5.100 personas con 1.100 ingresos y «una tasa de recuperación muy buena». Pero ha supuesto un coste de nueve millones de euros. «La relación institucional con ambos gobiernos es buena», ha matizado el rector. «¿Nos gustaría más apoyo económico? Sí, pero es un momento económicamente difícil para los gobiernos. No creemos mucho en la cultura de la queja».

Online + presencial

De cara al nuevo curso, ha continuado Sánchez-Tabernero, descubrieron que si bien la teledocencia «nos ofrecía posibilidades increíbles, la presencialidad era un producto premium, lo que añoraban los estudiantes». Así, durante el verano se prepararon 40 medidas para volver por completo a las aulas con seguridad, con dos cribados universales (antes del comienzo de curso y después de Navidad), otros parciales periódicos y rastreo de los contactos estrechos para confinarlos. «Ha funcionado bien y los estudiantes lo han valorado muy positivamente».

A raíz de esta paradoja, la UNAV se plantea combinar a partir de ahora las ventajas de ambos métodos, impulsando la docencia virtual para que «cursos breves y algunos programas de máster» sean accesibles a alumnos de todo el mundo, y preservando la enseñanza presencial (optimizada con contenidos online) para los grados.

Ahora, un año después de su comienzo, el rector afirma que «de esta crisis», y de las próximas, «nos va a sacar la ciencia y la solidaridad». Junto a este aprendizaje que afecta a la sociedad en general, ha asegurado que las instituciones necesitan detectar bien sus prioridades, tener una actitud de aprendizaje continuo, comunicar «de modo fiable y frecuente», colaborar con otras entidades y promover el compromiso de sus miembros ofreciéndoles un «propósito» atractivo («decir “yo estoy aquí para ganar dinero” no va a ser tolerable») y haciendo que se sientan «justamente tratados».

Reforma de la universidad

Acerca de las diferentes propuestas de reforma de las universidades que se han ido dando a conocer en las últimas semanas, Sánchez-Tabernero ha afirmado que «es difícil analizar proyectos del Gobierno porque hay excesivos globos sonda» incluso con «mensajes contradictorios» sobre la duración de los grados. Esta práctica, además, «hace que aflore el interés, no las buenas ideas».

Por otro lado, el rector ha asegurado que una reforma así no requiere «imposición», sino «pactos» beneficiosos y que logren mayorías parlamentarias en cuestiones como el fortalecimiento del papel de los rectores, la vinculación del presupuesto público a los resultados, o la búsqueda de incentivos para que las universidades privadas «débiles en investigación» mejoren en este aspecto, e imitar los marcos normativos de los países donde están «las mejores universidades del mundo», como Estados Unidos o Reino Unido.

Sobre la cuestión concreta de la duración de los grados, Sánchez-Tabernero se ha mostrado contrario a reducir los grados a tres años. «La formación de grado debe ser larga y generalista. Los grados especializados son peligrosos porque las profesiones cambian».