La repoblación de la España vaciada «no se puede hacer desde un despacho sin pisar el terreno» - Alfa y Omega

La repoblación de la España vaciada «no se puede hacer desde un despacho sin pisar el terreno»

El portavoz de la plataforma ciudadana Soria Ya —integrada en la Revuelta de la España Vaciada— pide combinar el cuidado del medio ambiente con su explotación racional

Rodrigo Moreno Quicios
Carlos Vallejo es portavoz de la plataforma ciudadana Soria Ya.
Carlos Vallejo es portavoz de la plataforma ciudadana Soria Ya. Foto cedida por Carlos Vallejo.

Un mes después de la manifestación en Madrid contra la despoblación del pasado 5 de octubre bajo el lema Salvemos el mundo rural agredido, sus problemas no han desaparecido. Carlos Vallejo, uno de sus organizadores y portavoz de la plataforma ciudadana Soria Ya (de la que nació el partido homónimo), aclara que «esta no es una cuestión que consista solo en que nos estamos quedando sin personas sino que es un problema de muchas patas».

Este activista recuerda que «solo un 20 % de la población vive en un 80 % del territorio», por lo que la despoblación «no es solo un problema de Teruel o Cuenca» sino que afecta globalmente a toda España, incluso a zonas de la Comunidad de Madrid. Entre las dificultades que asolan a las regiones, Vallejo destaca las de las explotaciones agrarias y ganaderas, «la complejidad de las tramitaciones de la burocracia o la gestión de lo forestal».

Apunta que «la Unión Europea ha dado una serie de normativas para que en estas problemáticas se puedan aplicar medidas excepcionales», pero no se explotan lo suficiente en España aunque haya zonas de Guadalajara o Galicia con gravísimos problemas de abandono. Como receta, propone «aplicar el sentido común, que es el menos común de los sentidos». Es decir, que consciente de que «la sociedad se ha desarrollado y hay que acoger ese desarrollo» llama a combinar «la protección del medio ambiente» con «ser realista».

Combinar protección con explotación

Según Carlos Vallejo, en la España vaciada «aparte de las explotaciones ganaderas y forestales, se vive del turismo». Reconoce que «es difícil encontrar este equilibrio, pero hay que buscarlo». Y ejemplifica que, «igual que se invierte en empresas, se puede invertir en temas medioambientales». El modo concreto que pide es que se redacten «leyes que protejan pero no sean exclusionistas ni prohibitivas».

Como caso práctico, señala que los incendios del pasado verano en todo el oeste de la península sucedieron «porque los montes no se pueden explotar correctamente». Protesta ante las leyes «que hace compleja la explotación particular», pues para cuidar la propia parcela de cada uno se exige «hacer una asociación de montes». «La Administración ahí tiene que ser lógica», recomienda. «Si favorece la limpieza de los montes, vamos a evitar que se produzcan incendios». «Hay que pisar el terreno», sentencia.

Carlos Vallejo a la derecha y en segunda fila en la manifestación del pasado 5 de octubre.
Carlos Vallejo a la derecha y en segunda fila en la manifestación del pasado 5 de octubre. Foto cedida por Carlos Vallejo.

Vallejo concede que «estamos en una sociedad donde hay muchas actividades subvencionadas que se someten a un control, pero esa vigilancia tiene que ser objetiva». «No se puede hacer desde un despacho sin haber pisado el terreno», insiste. Y lo ilustra con un ejemplo clarísimo: «No es lógico que para abrir un bar de pueblo tengas que presentar la misma documentación que para una discoteca en Madrid».

Sin internet no hay teletrabajo

En cuanto a las soluciones que escucha con mayor frecuencia, como «la posibilidad de teletrabajar y llevar grandes masas que antes estaban en las ciudades», Carlos Vallejo matiza que en Soria y otras provincias de Castilla y León «muchas veces no existen esas conexiones». «Se va solucionando con parches en vez de medidas reales», diagnostica.

En cuanto a la oportunidad que presentan los pueblos para que matrimonios jóvenes compren allí casas más asequibles que en el centro de las grandes ciudades, Vallejo expone que «ya se están poniendo en el mercado viviendas casi derruidas tras una rehabilitación intensa» y que «se está haciendo algún pequeño plan». Bajando a lo concreto, anuncia que «en Soria se van a rehabilitar 40 viviendas en tres años». Y aunque valora que «es una inversión muy lógica de la Junta de Castilla y León», le critica a su vez que «no va a solucionar ningún problema».

Carlos Vallejo a la derecha con una pancarta en la marcha con el lema 'Salvemos el mundo rural agredido'
Carlos Vallejo a la derecha con una pancarta en la marcha con el lema Salvemos el mundo rural agredido. Foto cedida por Carlos Vallejo.

Como alternativa y salto adelante, propone que «tanto por parte de los ayuntamientos como diputaciones se den ayudas a los propietarios para rehabilitar viviendas si las ponen en alquiler». Y ante los recelos de que se las dañen o usurpen, pide también que las Administraciones les doten de «un sistema de gestión». «Hay problemas porque la gente piensa que, si ponen una en alquiler, se la van a destrozar», lamenta. Pero se puede salvar con «empresas que se pueden encargar de esas viviendas y colaboración público-privada».

Con servicios, más gente se arraigaría

Vallejo explica que no todo es negativo en la nueva realidad de la España rural. Por ejemplo, una de las causas de la escasez de mano de obra es que «ya no se cosecha como antes y ahora existe la comodidad de trabajar con un tractor y sistemas guiados», lo que es mucho más eficiente y productivo. «Ahora una granja grande se lleva con poco personal porque casi todo está automatizado», aunque sigue siendo una labor «muy esclava porque le dedicas los 365 días del año».

Sin embargo, el portavoz de la plataforma ciudadana Soria Ya considera que, si a los municipios se les dotara de «la comodidad de los servicios», entonces «mucha gente pasaría a estar dispuesta» a trabajar en la ganadería y agricultura. Por el contrario, «si no tienes acceso al ocio ni a internet, es una dificultad más».

Por último, confiesa que los partidos que forman parte de la Revuelta de la España Vaciada son solo «una herramienta política» cristalizada tras muchos años de movilización. En su primera convocatoria electoral, Soria Ya concurrió como una agrupación de electores. En la siguiente, al no poder repetir legalmente esa fórmula, lo hicieron como partido. Pero «seguimos siendo movimientos ciudadanos que nos hemos visto obligados a llegar a las instituciones para reivindicar desde dentro».