La presión de los trabajadores del Samur Social logra un techo para tres familias sin hogar en Madrid

La Mesa por la Hospitalidad de la archidiócesis de Madrid denuncia «la inexplicable falta de previsión y descoordinación» del Gobierno, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento, que dejó a varias familias georgianas durmiendo en el patio del Samur Social

Rodrigo Moreno Quicios
Foto: Óscar del Pozo

La Mesa por la Hospitalidad de la archidiócesis de Madrid denuncia «la inexplicable falta de previsión y descoordinación» del Gobierno, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento, que dejó a varias familias georgianas durmiendo en el patio del Samur Social

Protestar da sus frutos. Las tres familias con seis niños de origen georgiano que llevaban una semana acampadas en las instalaciones del Samur Social de Madrid –lugar al que fueron remitidas por la administración municipal ante la falta de otros recursos– por fin tienen un sitio para dormir. Una conquista gracias a la movilización de la opinión pública por parte de los trabajadores de esta institución.

«En otro momento, mi función como trabajador social sería facilitar un alojamiento temporal a estas personas y cubrir sus necesidades básicas, especialmente por la presencia de menores, pero está todo completo y no hay ninguna plaza libre», denuncia un trabajador anónimo en una carta abierta que ha circulado por diversas redacciones.

A la difusión de este documento siguió una protesta nocturna de unos 50 trabajadores del Samur Social, quienes durmieron el lunes a las puertas de estas instalaciones, en el madrileño barrio de La Latina. Denunciaban así esta situación provocada por el colapso de las Oficinas de Asilo y Refugio, dependientes del Ministerio de Interior.

Según aseguraban, en solo una semana el Samur Social ha tenido que negar alojamiento a más de 50 familias. La situación ha generado incluso tensiones entre el Ayuntamiento y la empresa que gestiona este servicio, Grupo 5. Algunos trabajadores afirman haber recibido instrucciones de sus jefes de no facilitar comida ni agua las familias, una orden que ignoraron.

Este jueves, finalmente, el Ayuntamiento finalmente consiguió un alojamiento de emergencia para esas tres familias. Fuentes consultadas por Alfa y Omega mostraron su sorpresa, dado que todos los centros en Madrid –aseguran– se encuentran llenos.

La diócesis de Madrid denuncia la «descoordinación» de las administraciones

La improvisación con la que se ha atendido a estas familias pone de manifiesto, según denunciaba este jueves la Mesa por la Hospitalidad, «la inexplicable falta de previsión y descoordinación» del Gobierno, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento. El texto, firmado por el vicario episcopal para el Desarrollo Humano Integral y la Innovación, José Luis Segovia, afirma que ninguna de estas tres instituciones «está dando respuesta suficiente a las necesidades básicas y urgentes de estas personas». También las acusa de abandonar sus funciones y limitarse a «remitírnoslas sin más» a las organizaciones sociales.

Según Segovia, las principales parroquias de acogida en Madrid se encuentran al límite de su capacidad. «Tenemos que dar albergue y alimentación a personas que llegan a nuestro país y que, en no pocos casos, cuentan con hijos e hijas menores de edad, personas ancianas, enfermas o con discapacidad».

El vicario episcopal ha pedido a la Fiscalía General del Estado una intervención «con motivo de la llegada de cifras muy asumibles y previsibles de personas forzosamente desplazadas que demandan protección internacional o ayuda humanitaria».

Por último, propone a «los representantes del Ministerio Público» que se instruyan «de manera completa e inmediata personándose en las dependencias del Samur Social de Madrid» y recaben información «de cuanto estamos señalando».

Rodrigo Moreno Quicios