La música de El Árbol de Zaqueo te acerca a Jesús mientras #TeQuedasEnCasa

Este grupo andaluz que está a punto de sacar su primer disco nació hace dos años de la mano de profesores católicos de distintos carismas para apoyar causas solidarias. Juan Francisco Medina, uno de sus integrantes, actúa este miércoles en el festival de música católica #YoMeQuedoEnCasa

Fran Otero
Juan Francisco Medina, el segundo por la izquierda, con el resto de integrantes del grupo. Foto: El Árbol de Zaqueo

Este grupo andaluz que está a punto de sacar su primer disco nació hace dos años de la mano de profesores católicos de distintos carismas para apoyar causas solidarias. Juan Francisco Medina, uno de sus integrantes, actúa este miércoles en el festival de música católica #YoMeQuedoEnCasa

Continúa el festival #YoMeQuedoEnCasa de música católica promovido por Católicos en Red con el apoyo de la Subcomisión de Juventud e Infancia de la Conferencia Episcopal. Este miércoles es el turno de Juan Francisco Medina, integrante de El Árbol de Zaqueo, un grupo que nació por iniciativa de varios profesores de centros católicos entre Córdoba y Málaga y que está a punto de sacar su primer disco. Será esta tarde a las 20:00 a través de su perfil de Instagram. Hablamos con Juan Francisco momentos antes de que la música empiece a sonar.

¿Qué es El Árbol de Zaqueo?

Somos un grupo de música católica que nace entre Córdoba y Málaga, integrado por profesores de diferentes realidades y carismas de la Iglesia –salesianos, franciscanos y Sagrada Familia–. Llevamos dos años de camino juntos, pero siempre hemos estado vinculados, tanto pastoral como musicalmente a la Iglesia en la pastoral juvenil. Lo que marcó nuestro inicio fue apoyar un proyecto solidario de las franciscanas hospitalarias en sus misiones. Tenían un proyecto y necesitaban colaboración. Nosotros contábamos con alguna creación musical, que decidimos que viera la luz, y organizamos un pequeño concierto. El resultado fue muy bueno y nos planteamos ir en serio y empezar un proyecto musical y de evangelización.

¿Por qué ese nombre?

Todas las experiencias vitales de cada uno tenían cabida en ese pasaje del Evangelio. En algún momento, habíamos dado ese salto y subido al árbol para salir al encuentro de Jesús. Y esto es, también, lo que queremos hacer a través de nuestros conciertos, momentos de oración: que los demás tengan esa experiencia de acercamiento a Jesús.

¿Cuál es vuestro estilo de música?

Hacemos rock católico, pero también un poco de todo. Nos dejamos influenciar por los lenguajes de la música actual y los intentamos traducir a la fe. Estamos a punto de sacar un nuevo disco –tenemos una campaña de crowfunding–, cuyos beneficios irán, en gran parte, a apoyar un proyecto solidario de las franciscanas hospitalarias en República Dominicana.

¿Cuál?

Es un proyecto para ancianos haitianos en un pueblecito de República Dominicana, a donde van a trabajar en la caña de azúcar. El problema es que cuando ya no pueden trabajar más, Haití no los reconoce como ciudadanos suyos y República Dominicana tampoco. Se quedan sin raíces y sin patria. Allí, una comunidad de religiosas franciscanas los recoge y ayuda.

¿Cómo se titula el nuevo disco?

La Raíz. Queremos transmitir que, a pesar de que hay muchas cosas importantes, lo fundamental es no perder la raíz: la fe y todo lo que nos lleva a Dios.

¿Qué quieres transmitir en el concierto de esta tarde?

Los cristianos tenemos que estar presentes en estos momentos, cada uno con los recursos y dones que pueda aportar: en el hospital si es sanitario, ayudando a los vecinos o prestando el servicio que haga falta. Que cada uno pueda poner a disposición de los demás los dones que Dios le ha regalado. En nuestro caso, la música. Si puede servir para reconfortar a alguien, para ayudar a una persona o para que haya gente que se pare un poco y rece, sería magnífico. Y queremos también invitar a la gente a que se quede en casa, que es la responsabilidad que todos tenemos en estos momentos.

Recomiéndanos una canción vuestra para esta situación.

En vuelo horizontal. Está dedicada a las personas que tienen muy claro el sentido que tiene la cruz en los dos maderos: en el horizontal y el vertical. ¿Por qué digo esto? Porque hay muchas personas que miran hacia el cielo y que echan mano de la fe, pero que, al mismo tiempo, extienden los brazos en un montón de gestos de entrega y solidaridad. Esta canción va dedicada a estas personas, que ahora son los sanitarios, la policía, personas que ahora están expuestas en estos momentos.

Fran Otero