La mitad de las personas sin hogar tiene problemas de salud mental
San Juan de Dios aborda la relación entre sinhogarismo y salud mental en un encuentro en Madrid
Ángel es un usuario del albergue de Santa María de la Paz, en Madrid. Tras tres matrimonios fracasados y perderlo todo, acabó compartiendo un piso sin calefacción ni agua caliente donde fue víctima de robos y malos tratos por parte de su compañero. Los problemas de ansiedad que ya entonces padecía le llevaron a la adicción, primero a las benzodiacepinas y después también a la cocaína. Como Ángel, entre el 40 % y el 60 % de la población sin hogar en nuestro país acusa problemas de salud mental.
Este es uno de los datos que se ha hecho público este miércoles en la cuarta edición de R-Conecta, una iniciativa de los centros de San Juan de Dios en Madrid puesta en marcha para analizar y reflexionar sobre el estado de la salud mental en colectivos especialmente vulnerables.
En el acto, Juan Manuel Rodilla, director de Intervención e Innovación Social de San Juan de Dios Valencia, destacó que «la presencia de patologías de salud mental es un factor de riesgo de sinhogarismo como lo es también tener un nivel de ingresos bajo, haber sufrido maltrato o no tener redes de apoyo. Pero no debemos dejar de lado que la falta de vivienda, como cualquier otro tipo de crisis o trauma, puede actuar como catalizador o exacerbar enfermedades de salud mental, generando trastornos que antes no existían».

La vivienda, cada vez más lejos
En esta misma línea, ha señalado Maribel Cebrecos, jefa de la Unidad Técnica del Centro de Acogida San Isidro de Madrid, que «es muy difícil que una persona que vive o ha vivido en la calle no tenga comprometida su salud mental de alguna manera. Ya sea como causa o como consecuencia».
«Nuestras investigaciones —ha continuado Rodilla— muestran que las personas con más tiempo de estancia en calle presentan una mayor presencia de patologías de salud mental. Por lo tanto, debemos tener en cuenta que permitir que una persona se encuentre en situación de sinhogarismo la va a abocar a sufrir patologías de salud mental que a su vez dificultarán que pueda encontrar una salida a su situación».
Durante el encuentro, se ha puesto de manifiesto cómo los problemas de acceso a la vivienda están llevando a que personas que tienen trabajo tengan que residir en albergues. El problema repercute en que el tiempo de espera para acceder a este recurso sea cada vez mayor. «En la ciudad de Barcelona, la que más recursos tiene de Cataluña en este ámbito, el tiempo medio desde que se inicia el proceso es de ocho meses. El impacto en la salud mental es evidente y mayor cuanto más se prolongue la situación de vivir en la calle o en viviendas que no cumplen unas condiciones mínimas de habitabilidad y salubridad», ha contado Yolanda Osorio, psiquiatra del Parc Sanitari Sant Joan de Déu.