La intención de Francisco para hoy: «Prudencia y obediencia» en el desconfinamiento - Alfa y Omega

La intención de Francisco para hoy: «Prudencia y obediencia» en el desconfinamiento

En la Misa de este martes en Casa Santa Marta, el Papa ha rezado para que la salida del confinamiento se haga de forma prudente «para que la pandemia no vuelva». También ha advertido sobre el linchamiento diario que suponen las «noticias falsas, calumnias, que incitan a la gente a “hacer justicia”»

Redacción

En la Misa de este martes en Casa Santa Marta, el Papa ha rezado para que la salida del confinamiento se haga de forma prudente «para que la pandemia no vuelva». También ha advertido sobre el linchamiento diario que suponen las «noticias falsas, calumnias, que incitan a la gente a “hacer justicia”»

Italia se prepara para la desescalada del confinamiento, que empezará el 4 de mayo. Estas medidas también se han ido poniendo en marcha en otros países, y en varios más se preparan planes para ello. El Papa ha respondido a estos gestos con su oración. Este martes, ha ofrecido la Misa en Casa Santa Marta para pedir a Dios «que dé a su pueblo, a todos nosotros, la gracia de la prudencia y la obediencia a las disposiciones, para que la pandemia no vuelva».

Esta oración, también con tono de advertencia, parece referirse en general a todas las salidas de casa. Pero se produce también en un momento en el que la Iglesia está trabajando y reflexionando sobre cómo reanudar su labor pastoral. De hecho, al anunciarse las fases del final del confinamiento en Italia el domingo por la tarde, la Conferencia Episcopal del país expresó su disconformidad por que el plan del Ejecutivo de Giuseppe Conte contemplara funerales reducidos, actividades deportivas y la reapertura de comercios y locales de ocio pero no las celebraciones religiosas.

El Papa ha ido acompañando todo este proceso con su oración e invitando a rezar por los pastores, para que sepan seguir la voluntad del Señor en este tiempo particular. A veces también ha tomado la palabra. Al comienzo del confinamiento en Italia, cuando se suspendieron las misas con fieles, la archidiócesis de Roma decidió cerrar los templos. Francisco aludió indirectamente a ello el 13 de marzo, advirtiendo de que las medidas «demasiado drásticas» no siempre son buenas. Esto llevó a Roma a reconsiderar su decisión y reabrir los templos, aunque sin culto público.

Más de un mes después, el 17 de abril, durante la Misa en Casa Santa Marta el Papa habló del peligro de «viralizar la Iglesia, viralizar los sacramentos». La situación actual –advirtió– es algo «difícil» que el Señor permite. Pero «el ideal de la Iglesia es estar siempre con el pueblo y con los sacramentos». «En este momento debemos» vivir la fe sin participar en la Eucaristía –subrayó–; «pero para salir del túnel, no para quedarse en él».

La «bestialidad» de las falsas noticias

Durante la homilía de este martes, el Pontífice ha reflexionado a partir del relato del juicio y martirio de san Esteban. Ha comenzado subrayando la similitud de todo el proceso con el de Jesús, también acusado falsamente de blasfemia. «Es una bestialidad partir de testimonios falsos para “hacer justicia”». Le ocurrió a personas como Susana en el Antiguo Testamento. También al santo de hoy, san Pedro Chanel, acusado ante el rey de la isla de Futuna (Polinesia) por los sacerdotes de los dioses paganos, que veían como la predicación del misionero acababa con sus privilegios.

«Noticias falsas, calumnias, que incitan a la gente a “hacer justicia”; es un verdadero linchamiento», que luego se legaliza ante un juez. «Pero la persona ya llega juzgada». Ocurrió lo mismo durante el Holocausto contra todo un pueblo, y así ocurre también en la actualidad, por ejemplo cuando se quiere acabar con algún político o en los casos de persecución a cristianos como Asia Bibi. Siempre para deshacerse de gente «que molesta».

«Todos sabemos que esto no es bueno, pero lo que no sabemos es que hay un pequeño linchamiento diario» para acabar con la reputación de las personas y descartarlas: las habladurías. «Con el “se dice que” se crea una opinión para acabar con una persona». Incluso «en nuestras instituciones cristianas hemos visto muchos linchamientos diarios que nacieron de las habladurías». Frente a esta actitud «la verdad es el testimonio de lo verdadero, de las cosas que una persona cree; la verdad es clara, es transparente. No tolera las presiones».

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