La Iglesia en Panamá critica el acuerdo con EE. UU. para participar en sus deportaciones
El pacto «viola los más elementales derechos humanos». Mientras se replantea, pide que se estudie detenidamente cada caso para «garantizar la protección internacional» a quienes lo necesiten
La Iglesia en Panamá ha lamentado los acuerdos que su Gobierno con Estados Unidos para la deportación de migrantes. En un comunicado hecho público el pasado viernes, la Red Eclesial de Migración, Refugio, Desplazamiento y Trata de Personas (CLAMOR) expresa su «preocupación» por las «condiciones» en las que se están produciendo estos procesos de repatriación.
El pacto «viola los más elementales derechos humanos. No podemos convertirnos en cómplices de políticas que humillan la dignidad humana», subraya la entidad. Red CLAMOR denuncia que «los lugares destinados a recibir a estas poblaciones deportadas», donde se las obliga a «permanecer contra su voluntad», «no son los adecuados».
También se ha visto afectada la respuesta humanitaria de las asociaciones que los atendían, debido a «los recortes en el financiamiento». Esto «ralentiza y precariza más» la asistencia.
Caso por caso
Por ello, Red CLAMOR exhorta a que el Ejecutivo «detenga y replantee el acuerdo» con el país del norte. Pide que las autoridades ofrezcan información «de manera clara, transparente y empática» sobre a qué se obliga el Estado panameño en el memorando de entendimiento o los preacuerdos suscritos. Debería, así, «evitar provocar incertidumbre y miedo a los migrantes y a la comunidad en general».
Mientras tanto, solicita que se lleve a cabo «un exhaustivo estudio de cada caso en particular de aquellas personas que han sido deportadas», para «garantizar la protección internacional a quienes así lo requieran». Esto debe ir acompañado de «políticas y prácticas que respeten sus derechos y reconozcan su humanidad».
El 12 de febrero Panamá recibió un primer vuelo con 119 personas deportadas de Estados Unidos. Como informó el presidente, José Raúl Mulino, en su conferencia de prensa semanal, entre ellos había migrantes de China, Uzbekistán, Pakistán y Afganistán. La medida se encuentra dentro del plan de deportaciones masivas de Trump criticado con firmeza en su día por el Papa Francisco.
Asiáticos
El comunicado de la organización señala que hay dos grupos de población «altamente vulnerables». Se trata de quienes en pleno proceso migratorio hacia el norte se vieron «atrapadas socialmente y ante las medidas securitistas y de contención». Entonces se vieron obligadas a intentar regresar «en condiciones cada vez más precarias y sin garantías». Por otro lado, hay grupos de personas asiáticas.
Se ven forzadas a estar en un país al que no habían querido emigrar y no se les permite «asesoría, apoyo legal y emocional». «No han cometido ninguna falta ni administrativa ni delictiva», pero «se les restringe su movilidad».
Las entidades que forman CLAMOR invitan a la sociedad panameña a no tener miedo a esta población. También señalan la responsabilidad de todos de «estar vigilantes ante el enorme riesgo al que se exponen menores y adultos a las mafias del tráfico y trata de personas.