La Iglesia de Madrid se encontrará con el Papa: «Es el sucesor de Pedro, y viene a nuestra casa»
En el acto con la Iglesia diocesana tendrán un papel destacado los consejos pastorales parroquiales y el trabajo junto a la provincia eclesiástica. «Tenemos un objetivo común: transmitir el Evangelio a la mayor gente posible»,dicen desde el consejo pastoral de la parroquia del Purísimo
El lunes 8 de junio está marcado en rojo en el calendario del Bernabéu, a pesar de que ese día no se juega ningún partido de la temporada futbolística. Sí, los asistentes irán de blanco, al menos el jugador principal. Junto a él, la alineación se completa —nada más y nada menos— con la Iglesia diocesana de Madrid y las diócesis sufragáneas de Alcalá de Henares y Getafe. Toda la provincia eclesiástica, que viene trabajando conjuntamente desde hace tiempo en actos como el WOW Fest —el Jubileo Interdiocesano de Adolescentes y Jóvenes celebrado a finales de septiembre—, se reunirá en torno al sucesor de Pedro en el lugar donde normalmente se disputan el balón Vinicius o Mbappé. Allí se materializará ese «gran abrazo», como decía el cardenal Cobo, que el Pontífice viene a recibir y a dar a la Iglesia que peregrina en Madrid. «Todos los actos son importantes, pero desde luego este tiene un significado especial», explica Juan Carlos Merino, vicario para el Clero de la archidiócesis de Madrid y uno de los organizadores del acto. «Se quiere visibilizar a la gran familia diocesana», una comunidad «que quiere caminar en la unidad»
El acto estará prologado por un par de horas sin el Papa en la que los asistentes se podrán empapar de «la riqueza de la Iglesia madrileña», apunta Merino. «Date cuenta de que nuestra diócesis tiene más de 4 millones de habitantes». En el Bernabéu lógicamente no caben todos, «pero estará bien representada esa riqueza de las parroquias, de los movimientos, de los colegios, de la universidad, de la vida consagrada, de los sacerdotes…».
Dentro de todos los agentes pastorales, los consejos pastorales parroquiales tendrán un papel destacado. Se trata de «una realidad por la que la diócesis está apostando muy fuerte este año», afirma el vicario. De hecho, son un buen ejemplo de la comunión en la que no deja de insistir el purpurado madrileño y también del nuevo estilo sinodal que se practica en la Iglesia. Mayores, jóvenes, laicos, sacerdotes, forman parte de estos grupos que no son una herramienta burocrática de gestión, sino más bien la representación de los bautizados que se afanan todos juntos por alentar el día a día de las parroquias en su camino hacia la patria celestial.
Pero cuando a las 19:00 horas el Santo Padre aparezca en escena, el protagonismo lo tendrá él, sus palabras, y también las del cardenal Cobo y los testimonios que se escucharán. «Buena parte de lo que sucederá girará en torno al gran reto de la evangelización y de la comunión», concluye Juan Carlo Merino.

Un privilegio y una alegría
«Para nosotros que venga el Papa a visitarnos es un privilegio y una alegría», dice Isabel Teresa Gómez, que forma parte del grupo de matrimonios noveles de la parroquia del Purísimo Corazón de María y es la más joven de su consejo pastoral. También lo es para sus hijos, que cuando van hacia el colegio «muchas veces se arrancan a cantar lo de “esta es la juventud del Papa”. Están superilusionados». La profesora Marta Rodrigo también habla de alegría, la de «recibir a un miembro importante de tu familia». Y añade: «Es el sucesor de Pedro, y viene a nuestra casa».
Junto a Isabel y Marta, también Jorge López, Juan Moriano, Conchita Gómez y Manuel José Bertrán, entre muchos otros, y el párroco, Martín Rodajo, figuran en el consejo pastoral del Purísimo, que tiene el honor de ser el único instituido, en septiembre del año pasado, por el arzobispo de Madrid. «Lo hizo, además, el día de su cumpleaños», puntualiza Rodajo. «Venía a inaugurar el templo después de unas obras que habíamos hecho y aprovechamos la ocasión para que designara al consejo».
El equipo sacerdotal, en los días previos, eligió a los miembros, teniendo en cuenta su nivel de implicación en la parroquia y cuidando que hubiera representación de cada uno de los grupos de la comunidad. Jorge López, por ejemplo, forma parte del Consejo Económico. Tiene 58 años y «un problema de salud por el que me prejubilaron». Así pasó de «trabajar 20 horas al día, de lunes a domingo, a no hacer nada». Pero lejos de quedarse holgazaneando en el sofá, se ofreció a ayudar en la parroquia, donde ya echaban una mano su mujer y su hija. «Me pidieron colaborar con el tema contable, que es un poco lo mío», explica.
A su lado se encuentra Juan Moriano, que «como en el First Dates, estoy sin compromiso», se presenta en tono jocoso. Pero es una media verdad, porque su compromiso es con la parroquia. Incluso tiene un despacho en el templo. «Bueno, es que teletrabajo. Puedo entrar y salir, tengo esa libertad que aprovecho para mí y para la parroquia». De nuevo, como en el caso de López, vemos ese servicio desinteresado a los demás, incluso a costa del tiempo personal.
El mensaje evangélico
Más allá de su situación particular, Moriano nos da las claves del servicio que todos ellos hacen dentro del consejo pastoral. Empieza hablando de la importancia de tratarse. «Cuando hay conocimiento personas es más fácil hacer las cosas como se hacen en una familia, con sus puntos buenos y malos», comienza diciendo. Al final, «tenemos un objetivo común que es cómo transmitir el Evangelio a la mayor cantidad de gente posible. Llegar lo más lejos que podamos. Eso, con la ayuda de todos, personas de distintas edades y sensibilidades, es más fácil».
Al hablar de conocimiento personal, Juan Moriano no puede evitar mirar a su derecha. Allí se encuentra el matrimonio formado por Conchita Gómez y Manuel José Bertrán, que forman parte de los grupos de matrimonios séniors. Ella, además, colabora «con la catequesis de Comunión». Él, que fue librero, en la actualidad participa del grupo de atención a los enfermos. Es un detalle no menor, porque una de las tareas de los consejos pastorales es abrirse al barrio y sus gentes, generar relaciones con hospitales, colegios, residencias. «Estamos caminando hacia un modelo en el que las parroquias se ocupen de las realidades que tienen alrededor», explica José Luis Segovia, vicario Pastoral de la archidiócesis.
El consejo pastoral del Purísimo también se dedica a «preparar cada uno de los tiempos fuertes» del año litúrgico. «Tuvimos un encuentro antes de Adviento y otro antes de la Cuaresma. Y haremos una última reunión antes de la visita del Papa, para evaluar este primer año y cerrar el curso», concluye Martín Rodajo.