La especial celebración del Corpus del Papa en Madrid

La especial celebración del Corpus del Papa en Madrid

León XIV presidirá una procesión cargada de historia para la Iglesia y el pueblo de la capital

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
El Papa León XIV en la última celebración del Corpus Christi en Roma. Foto: CNS.
El Papa León XIV en la última celebración del Corpus Christi en Roma. Foto: CNS.

La procesión del Corpus Christi junto al Papa León XIV en la plaza de Cibeles, en Madrid, el domingo 7 de junio, será sin duda una celebración especial, no solo por la presencia del Pontífice sino porque esta celebración recogerá toda la antigua adhesión de los fieles españoles a la fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía

Aunque la fiesta tiene su origen en Bélgica, cuando una monja llamada Juliana de Cornillon promovió la institución de una fecha especial dedicada al Santísimo Sacramento, enseguida arraigó en toda la cristiandad, y especialmente en España. El Papa Urbano IV la confirmó en el año 1264, y se sabe que enseguida llegó a nuestro país porque en Toledo el rey Alfonso X el Sabio participó en la celebración del Corpus del año 1280.  

En Madrid se conserva en los archivos de la ciudad un documento de 1481 que confirma la importancia de la celebración, no solo para la Iglesia sino también para todo el pueblo: «Que todas las fiestas del Cuerpo de Nuestro Señor que de aquí en adelante se hiciesen, que todos los oficios de la Villa saquen cada oficio sus juegos con representación honrosa lo más honradamente que ellos pudieren». 

Por las calles de Madrid 

El itinerario seguido por la procesión fue bastante estable durante muchos. Partía y volvía de la primitiva iglesia de Santa María de la Almudena, embrión de la actual catedral madrileña, que entonces estaba situada en lo que hoy es el final de la calle Mayor. Luego, el Santísimo seguía hasta la plaza de la Villa, donde hasta hace unos años se encontraba el Ayuntamiento, y subía luego hasta la iglesia de la Santa Cruz para bajar de nuevo por la calle Mayor hasta la Almudena. 

Cuenta Cristiana Tarrero, directora del Museo de la catedral de la Almudena, que «el Ayuntamiento se encargaba de la cera, la música y los toldos. En principio, estableció para ello una asignación fija que con el tiempo fue cambiando, elevando el gasto tanto en los cirios como en las hachas que precedían al Santísimo en la procesión». Asimismo, «todo el trayecto se entoldaba, para aliviar a los espectadores del calor del sol. Y además del acompañamiento musical que tenían las danzas y los autos, la procesión se acompañaba con los ministriles de la Villa», los antiguos alguaciles de Madrid. 

Celebración del Corpus Christi en Madrid a mediados del siglo XX
Celebración del Corpus Christi en Madrid a mediados del siglo XX.

Junto al rey

«Las calles tenían distribuidos altares», añade asimismo. «Los hombres vestían con traje de verano, y las mujeres estrenan vestidos tocadas con matillas, y llevaban cestos con flores para arrojar al Santísimo Sacramento». Junto a todos ellos, el rey salía de palacio para acompañar la procesión desde Santa María de la Almudena, asistido por el caballerizo mayor, el mayordomo mayor, el capitán de guardia y el gentil hombre de la cámara. 

En los siglos posteriores, esta celebración se reforzó todavía más, haciendo de Madrid y de toda España uno de los elementos de contención de la teología protestante. De hecho, en el contexto del Concilio de Trento, mientras en otros países europeos se cuestionaba la presencia real de Cristo en la Eucaristía, en nuestro país se la siguió exaltando gracias a una de las iniciativas populares, religiosas y civiles más entrañables de nuestra tradición: el Corpus Christi que también presidirá el Papa en Madrid.