La «devastadora» experiencia que ha vivido la Coordinadora de Obispos para Tierra Santa - Alfa y Omega

La «devastadora» experiencia que ha vivido la Coordinadora de Obispos para Tierra Santa

Al final de su visita, los obispos han clamado contra la violencia de los colonos, han advertido de que «Gaza sigue siendo una catástrofe humanitaria» y han pedido reactivar las peregrinaciones

José Calderero de Aldecoa
Foto: Mazur/cbcew.org.uk

La Coordinadora de Obispos para Tierra Santa, en la que participa el arzobispo emérito de Urgel, Joan Enric Vives, ha concluido su visita a la región, un periplo nada fácil a nivel emocional en el que han podido conocer el testimonio de diferentes colectivos asediados por los colonos israelíes y también escuchar el testimonio de perdón de algunos padres que han perdido a sus hijos por culpa de la violencia.

«Escuchar a padres que han perdido a un hijo a causa del conflicto y que aun así encuentran el modo de perdonar ofrece un testimonio poderoso de la posibilidad de la paz y la reconciliación. Pocas experiencias son más devastadoras», explican los prelados en un comunicado difundido por la CEE. «Cuando una madre o un padre así suplica el fin de la violencia, el mundo debe escuchar y actuar».

Ante este llamamiento, en el que «claman por nuestra ayuda y oraciones» y en el que «anhelan el fin de su sufrimiento», la coordinador pide a los fieles dar un paso al frente: «Manteneos a su lado. Reconoced su súplica de dignidad. Ayudad a fomentar un diálogo auténtico entre las comunidades». Y añade: «Atended la llamada del cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca Latino de Jerusalén, a acudir en peregrinación como signo de nuestro amor, apoyo y solidaridad con ellos».

Junto con el testimonio de quienes han perdido a su vástago, «nos conmovió profundamente la fe y la firmeza de los cristianos locales, así como la de personas de otras religiones que trabajan para sostener la esperanza de sus comunidades». Muchas de estas personas viven de la atención y acogida a los distintos grupos de cristianos que llegan hasta Tierra Santa siguiendo los pasos de Jesús.

Foto: Mazur/cbcew.org.uk

Ataques de los colonos

La visita de la coordinadora a la región comenzó con un encuentro con las comunidades beduinas, cuyos movimientos están fuertemente restringidos por asentamientos que se expande rápidamente. «Escuchamos relatos sobre ataques de colonos israelíes y su continua violencia e intimidación, el robo de ganado y la demolición de propiedades, que impiden a muchos dormir por la noche noche ante el miedo a más violencia».

Una situación análoga es la que sufren los cristianos. Según los obispos, «ellos también nos hablaron de […] ataques constantes de colonos extremistas, el arranque de sus olivos, la confiscación de sus tierras y actos de intimidación que hacen su vida cotidiana insoportable, empujando a muchos hacia una emigración masiva».

Catástrofe humanitaria

En su comunicado, la Coordinadora de Obispos para Tierra Santa también ha advertido que «Gaza sigue siendo una catástrofe humanitaria». Asimismo, «las personas de Cisjordania con las que nos encontramos están desmoralizadas y atemorizadas». No así algunas «voces israelíes», que «alzan la voz en defensa de los derechos humanos y civiles» a pesar de que «cada vez están más amenazadas». De hecho, «tememos que pronto ellas también sean silenciadas».

Ante el silencio, «nuestro deber y nuestra vocación» de cristianos «debe dar voz a quienes no la tienen y dar testimonio de su dignidad, para que el mundo conozca su sufrimiento y se sienta movido a promover la justicia y la compasión».

Foto: Mazur/cbcew.org.uk

Solución de los dos Estados

Por último, la coordinadora reconoce «el derecho de Israel a existir» y a que sus ciudadanos «vivan en paz y seguridad». No obstante, «pedimos que estos mismos derechos se respeten para todos los que están arraigados en esta tierra». Para ello, se requiere que «los esfuerzos por la paz prevalezcan sobre la violencia y que no haya más actos de terrorismo ni de guerra».

El comunicado concluye con un llamamiento «a nuestros gobiernos a que ejerzan presión sobre Israel para que respete el orden internacional basado en normas y para que se reanuden negociaciones significativas hacia una solución de dos Estados en beneficio y seguridad de todos».