«La comunidad cristiana debe ponerse las pilas en lo social»

Antonio Algora, obispo responsable de la Pastoral Obrera en la CEE, presenta unos  nuevos materiales multimedia de la HOAC para incentivar la participación social y política de los cristianos

Ricardo Benjumea
Foto: Ricardo Benjuema

Antonio Algora, obispo responsable de la Pastoral Obrera en la CEE, presenta unos  nuevos materiales multimedia de la HOAC para incentivar la participación social y política de los cristianos

La doctrina social no puede ser solo materia reservada a expertos y académicos. Tiene que ver con «cambiar el corazón, cambiar de vida; «educar la mirada» para situarse del lado del pobre, del vulnerable. «El catolicismo español tiene mucho de sociológico», pero «la sociología no aguanta la fe»; por ello «hace falta anuncio y testimonio», iniciativas concretas de personas que muestren que es posible hacer «un mundo distinto», involucrándose activamente en mejorar la sociedad desde el compromiso cristiano y social.

Así presentaba este miércoles el obispo emérito de Ciudad Real y responsable en la Conferencia Episcopal de la Pastoral Obrera, Antonio Algora, los nuevos materiales multimedia que, con el título «La dignidad de la persona y el bien común», ha elaborado la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC). El material está disponible en la página web https://www.hoac.es/dsi/, y consta de 22 vídeos de entre 2 y 5 minutos de duración cada uno. La razón por la que están disponibles en inglés y francés, además de en castellano, es que la propuesta surgió de de una demanda en el encuentro celebrado en 2017 en Ávila por el Movimiento Mundial Cristiano de Trabajadores. Los contenidos están basados en un libro homónimo de la HOAC que fue presentado en enero de 2016 en el Salón de Actos de Alfa y Omega.

La presentación de los nuevos contenidos multimedia se hizo coincidir con el sexto aniversario del pontificado de Francisco, muy vinculado desde sus inicios a «una crisis brutal en Europa y en el mundo», frente a la que el nuevo Pontífice ha promovido «el estudio de la doctrina social de la Iglesia por parte de todo el pueblo de Dios», dijo Abraham Canales, responsable de Comunicación y Publicaciones de la HOAC.

Bien común no es solo más bienestar para más gente

La responsable de Compromiso y Relaciones Internacionales de la HOAC, Milagros Villamarín, espera que este material sea «un instrumento» para mejorar «la calidad democrática de nuestra sociedad». «La política –añadió– no es solo responsabilidad de los políticos. Todos somos responsables, tanto por lo que hacemos como por lo que no. Si votamos o no; si participamos en asociaciones o no…, estamos contribuyendo a que la sociedad sea lo que es», dijo. «Necesitamos un profundo cambio de mentalidad sobre lo que significa la vida política», apostilló.

Falta, a su juicio, cambiar el concepto del «bien común», superando «la concepción individualista» según la cual este consiste en «el mayor bienestar posible para el mayor número de personas». «No va por ahí», prosiguió. El bien común trata de que «no haya excluidos de las condiciones necesarias para que las personas puedan desarrollar su humanidad», y debe por tanto «mirar en primer lugar a los más empobrecidos».

Importante, también, a juicio de esta experta, es reemplazar una visión de la vida social y económica como «la competencia de todos contra todos» por «una revolución de la misericordia.

Fragmentación de la clase obrera

Antonio Algora insistió también en la necesidad de reconstruir el tejido social. «He tenido que sufrir 22 reformas laborales en el tiempo que me ha tocado estar a cargo de la pastoral obrera», dijo. Se ha producido en este tiempo una evolución en «los modelos de vida», que «nos encierra en el individualismo y en una fragmentación de los intereses de la clase trabajadora, que es la que soporta el sistema».

Según este obispo, es necesario que «nos cristianos nos quitemos de encima este “entoncecimiento” global, del “esto es lo que hay”, la crisis se está resolviendo, ya solo hay 3.298.000 parados…», de modo que dejen de verse como «normales» o incluso «inevitables» situaciones como el avance de la precariedad laboral y la exclusión social. Y para eso «hay que reclamar a la comunidad cristiana para que se ponga las pilas» y sepa actuar «desde las categorías de la doctrina social de la Iglesia».

Ricardo Benjumea