«La clave de la familia carismática es que es más divertido hacer las cosas juntos»
El libro Una nueva aurora, presentado en el espacio O_Lumen, explica que «laicos y religiosos podemos formar comunidades aunque no vivamos bajo el mismo techo»
«Cuando Chema Pérez-Soba nos planteó esta obra, no había ninguna duda de que queríamos que formara parte del catálogo KHAF», ha dicho Antonio Fernández, responsable de creación editorial de la Fundación Edelvives, al presentar en la tarde de este miércoles en el espacio O_Lumen el libro Una nueva Aurora. Carisma compartido, vida y misión compartida, que habla sobre el surgimiento de las familias carismáticas como modelo eclesial más horizontal. Una obra escrita entre el lasallista Antonio Botana y el laico marista Chema Pérez-Soba.
Según Jesús Miguel Zamora, secretario general de CONFER y religioso de La Salle, «el olor de este libro invita a entrar a casa porque se ha ido cocinando». A su juicio, la obra «descubre el sentido de la Iglesia, que dice que va por aquí». Y se ha apoyado en su prólogo titulado «Ya nada será igual» para llamar a «una reflexión concienzuda» al uno y otro lado del Atlántico sobre «cómo vamos compartiendo la misión y la vida a través de los carismas que hemos ido descubriendo».
Contra los «techos de cristal»
Jorge Botana, laico y responsable del Equipo de Misión Compartida de CONFER, ha definido este miércoles como «un día de fiesta porque este libro recoge la experiencia» en la que se lleva muchos años trabajando. Ha señalado los «techos de cristal» que se dan «tanto a nivel personal como comunitario y que nos impiden dar pasos».

A su juicio «el espíritu nos llama a dar pausas audaces en escenarios que aún no hemos conseguido imaginar». Y sobre esa unión entre laicos y religiosos, ha reivindicado que «podemos formar comunidades aunque no vivamos bajo un mismo techo». Y ha señalado que «como laicos, este encuentro tiene que ayudarnos a dar sentido a nuestra vocación» y a «ser testigos del Reino».
Y ha descrito a uno de los autores de Una nueva aurora, Chema Pérez-Soba, como «un teólogo que no se ha salido de ninguna parte, que no es un resto, sino como vocación laical». Y que, por estar casado y haber formado una familia, tiene una visión diferencial que aportar.
«Generar redes de sabiduría compartidas»
«Lo importante es que el acto sirva para que pueda salir fuera y nos multipliquemos», ha reivindicado el mencionado Chema Pérez-Soba entrevistado en el acto por Juan García, laico de La Salle y miembro de CONFER. Según el autor, el libro «tiene como primer objetivo visibilizar». Y como segundo, superar la tentación «de mirar al otro con recelo para ver qué copiarle». Como alternativa, propone la «intercongregacionalidad», es decir, que religiosos de diferentes órdenes hagan las cosas juntos. Y un tercero es «generar redes de sabidurías compartidas».

Pérez-Soba ha reivindicado que «la clave de la familia carismática es que es más divertido hacer las cosas juntos». Y que «una Iglesia sinodal es lo que se espera desde el Concilio Vaticano II», por lo que «no inventamos sino que seguimos caminando». Finalmente, ha advertido de que la misión compartida «no es una profesión sino una vocación» y, planteando una metáfora, ha advertido de que «cuando la institución sustituye al corazón, las venas quedan esclerotizadas, no surge la sangre y empieza a necrosarse». Como remedio, sentencia que «crear redes comunitarias permite que, cuando surjan las heridas, podemos curar. Si no, morimos en el camino».