La Biblia se adapta por fin a los que no podían rezar con ella
La CEE presenta un proyecto de lectura fácil de los textos de los domingos para las personas con dificultades lectoras
La Comisión para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado de la CEE presenta este martes el proyecto La Palabra de Dios en Lectura Fácil, para acercar el Evangelio a las personas que tienen dificultades de comprensión y favorecer que todo el mundo tenga acceso a la Sagrada Escritura. Las lecturas adaptadas son un leccionario que funciona como una herramienta de accesibilidad para que las personas o grupos con dificultades lectoras comenten la Palabra de Dios y lean o escuchen las lecturas de los domingos, ya sea en la parroquia o en casa antes de acudir a la celebración dominical.

El formato elegido sigue las directrices europeas de accesibilidad de la organización Inclusion Europe, Asociación Europea de Personas con Discapacidad Intelectual y sus Familias. Sus pautas afectan al texto, a la composición, a las imágenes, al diseño y al formato de publicación.
Por ejemplo, se usan tipografías sin adornos, en el tipo de fuente Arial; el tamaño de letra a 16 puntos permite una lectura cómoda; el interlineado es a 1,5 puntos y la alineación del texto es a la izquierda; y se utilizan frases cortas, directas y sencillas, con el orden natural de sujeto, verbo y predicado.
Públicos muy diversos
El proyecto ya dio sus primeros pasos en la Pascua pasada con las lecturas dominicales. Los textos fueron publicados en formato de PDF accesible para permitir una lectura correcta en audio a aquellas personas que utilizan lectores de pantalla en sus dispositivos digitales. Esta medida de accesibilidad es necesaria para personas ciegas, con baja visión o con otras discapacidades que limitan la lectura visual o la destreza en el manejo de los dispositivos tecnológicos.
Para Mariano Fresnillo, miembro del Área de Discapacidad de la Conferencia Episcopal, encargado de presentar este martes el proyecto, «esta iniciativa es un gran logro, porque todo lo que tienen que ver con la Biblia es una cuestión delicada». Así, para que los textos no desvirtúen su contenido original, Fresnillo explica que «la CEE ha designado dos biblistas que validan los textos adaptados. Y antes de eso hay cuatro validadores que son personas con discapacidad intelectual que revisan los textos para que sean realmente lectura fácil. Solo cuando los entienden de verdad se lo pasan a los biblistas».

De este modo, la Palabra dominical va a ser accesible a personas con discapacidad intelectual, «y también a otros públicos que tengan difícil acceder a las lecturas, como personas con falta de visión pero también aquellos con dificultades con el idioma, o que tengan problemas de analfabetismo, migrantes, presos…».
«Reivindicamos la Palabra para todos, y agradecemos que la CEE se haya mostrado sensible y receptiva a estas demandas. Es un camino que nunca se ha hecho en la historia de la Iglesia», concluye Fresnillo.