José María Román: «El Opus Dei se siente llamado a reparar» a quien está herido - Alfa y Omega

José María Román: «El Opus Dei se siente llamado a reparar» a quien está herido

Desde que se puso en marcha hace un año, la Oficina de Sanación y Escucha del Opus Dei ha atendido a un centenar de personas. Su coordinador hace balance

José Calderero de Aldecoa
José María Román
Foto: Opus Dei.

—¿Cómo surgió esta oficina?
—Desde los inicios, el espíritu y el gobierno del Opus Dei se basan en la confianza. Los miembros de la Obra han podido hablar y ser escuchados habitualmente por los responsables en cada ámbito apostólico, territorial, personal… También, siempre se ha tratado de escuchar a las personas que dejaban este camino, pero ha habido errores y carencias en esa atención. El deseo de mejorar esta tarea y atender mejor a cada uno es el origen de esta oficina. Además, el proyecto encuentra un marco adecuado en la petición del Papa Francisco de que se abordaran institucionalmente las situaciones conflictivas, dolorosas, de una mala atención de las personas, etc. El Papa dirigió esta petición a todas las instituciones de la Iglesia y este ha sido el modo en que el Opus Dei ha pensado que podía responder también a su solicitud.

—La oficina se ha vinculado al centenario de la Obra. ¿Por qué?
—El prelado nos ha dicho que el centenario es, ante todo, mirar al futuro para ser mejores. En la medida en que tienes muchos años por delante, el centenario exige preguntarse cómo puede la Obra crecer siendo mejor y sirviendo mejor. Y no puedes mejorar si no conoces tu punto de partida: cuáles son tus aspectos positivos y cuáles los negativos. Lo que hacemos ahora la ayuda a crecer moralmente, a crecer en virtud, y abre el horizonte para hacer las cosas mejor. Para que el futuro de la Obra sea mejor y, sobre todo, para que sea mejor en relación con todas las personas que se acercan a ella.

—La oficina lleva abierta algo más de un año. ¿Qué balance hace?
—Lo primero que puedo decir es que ha sido un periodo de trabajo intenso, en el que hemos desarrollado el protocolo y los procesos de funcionamiento de la propia Oficina de Sanación y Escucha. La experiencia de este primer año es positiva y los resultados son proporcionalmente similares a los que tienen en otras oficinas de este tipo existentes en la Iglesia. Se han dirigido a nosotros un centenar de personas en este periodo y se han atendido todos los casos que han llegado, de muy variado origen; fundamentalmente personas que han sido del Opus Dei o han tenido relación con él o con sus labores apostólicas. Muchos buscan que se les pida perdón por errores y daños que han sufrido; otros han solicitado medidas de reparación concretas. La mayoría de estos procesos han podido cerrarse con un resultado satisfactorio y sanador para las personas, y se han resuelto de conformidad para ambas partes. Aunque, como es lógico, con tan poco tiempo de funcionamiento es prematuro sacar conclusiones definitivas, el balance es bueno por la propia existencia de la oficina. La puesta en marcha de esta iniciativa expresa que la Obra se siente llamada a reparar, a restaurar, a acoger a cualquier persona que se sienta sola o herida para que pueda volver a sentir la cercanía y el calor de lo que en algún momento fue suyo, o al menos para que perciba la solicitud por su vida y por sus heridas.

—¿Cuáles son las claves del proceso?
—Lo que queremos mostrar ante todo es acogida y cercanía, comprensión de las situaciones por las que cada uno ha pasado. Vivimos en una sociedad marcada por la agresividad, la polarización, el enfrentamiento y la pérdida de confianza en las instituciones. Lo que la Obra quiere poner es un signo más. Repetía muchas veces el fundador, citando a san Juan de la Cruz: «Pon amor donde no hay amor, y sacarás amor». Donde el amor ha fallado, ha desaparecido o ha menguado, queremos poner ese amor que sirva para acoger y acercar. Intentamos comprender la historia de cada persona, su situación actual y ver cómo podemos ayudarla y servirla. Somos conscientes, por ejemplo, de que algunas personas, al dejar el Opus Dei, sintieron que quienes habían sido parte de su vida cotidiana se alejaban, y vivieron ese silencio como un rechazo. Aprendemos de esas experiencias. Junto al perdón personal e institucional, buscamos volver a estar cerca de quienes se sintieron heridos y recomponer, si es posible y querido por ellos, esos vínculos.

Email de contacto

Para ponerse en contacto con la Oficina de Sanación y Escucha puede escribir aquí:

escucha.es@opusdei.org

—¿Qué grado de independencia tiene la oficina con respecto a los órganos de gobierno de la prelatura?
—La independencia es muy importante porque todo proceso que necesita generar confianza requiere que no sea directamente la contraparte quien la genere. La Obra ofrece un espacio de escucha donde la persona puede hablar con plena confianza de lo que ha vivido, de cuáles han sido sus heridas y de a quién considera responsable de ellas, sin tener que preocuparse de estar frente a la otra parte. Sabe que la van a escuchar, que la van a ayudar y que, en su caso, sus peticiones o reclamaciones se transmitirán a la prelatura con plenas garantías. Por eso, aunque la oficina es creada por el Opus Dei, no formamos parte de la estructura de gobierno de la prelatura y realizamos nuestro trabajo con total independencia.

—¿Qué mecanismos tiene su entidad para que la persona que acude pueda comprobar que su caso no se queda solo en una escucha y un archivo?
—La oficina cuenta con un equipo formado específicamente para esta tarea, además de recursos jurídicos, psicológicos y de otros profesionales. La escucha en sí misma es, muchas veces, un proceso sanador. Así lo estamos comprobando: en muchos casos, las personas que acuden a la oficina no tienen una reivindicación distinta a la de querer decir «quiero que lo que me pasó no le vuelva a pasar a nadie» o «quiero que la Obra aprenda de mi experiencia para hacerlo mejor». Por eso la escucha es también una responsabilidad para la institución, ya que implica hacerse cargo de las vivencias y poner los medios para mejorar. Cuando la situación requiere más pasos porque hay una reclamación o petición de otro tipo, la oficina la traslada a la prelatura —con la opinión propia del equipo— para que sea esta quien dé la respuesta que considere oportuna. Nos hacemos garantes de que esas peticiones sean debidamente atendidas.