Iniciativas ecuménicas que conciencian en la prevención de incendios
Navalagamella albergará una oración ecuménica con motivo de la XI Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. Para prevenir el desastre que quemó el pueblo, la educación tiene proyectos vivos
«Los días previos a que las llamas llegaran aquí, ya se veía que sucedería. El aire era irrespirable y, si salías a la calle, el humo y las cenizas no te dejaban ver el sol», recuerda Alfonso Rodríguez, párroco de Navalagamella. Es un municipio madrileño de 3.000 habitantes que entre el 24 y 25 de julio sufrió el violento incendio de la Sierra Oeste por el que sus vecinos fueron desalojados al polideportivo de Alcobendas, donde el cardenal Cobo los visitó. «Fue muy cercano y cariñoso, no tuvo prisa hasta saludar a todos los vecinos y hablar con ellos, también con los de otras religiones, porque lo único que quería era el encuentro», narra el sacerdote.
Continuando con ese espíritu de diálogo entre diferentes confesiones y para reiterar la solidaridad con sus vecinos afectados por el fuego, la archidiócesis de Madrid ha elegido Navalagamella para albergar este sábado en su Mirador del Hondillo la XI Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. La celebración será presidida por el obispo auxiliar de Madrid, Vicente Martín, junto al metropolita Bessarion del Patriarcado ecuménico de Constantinopla y el obispo auxiliar ortodoxo rumano Teofil. También estará presente un grupo de religiosas de esta última denominación provenientes de un monasterio en Cenicientos y varios representantes de otras denominaciones. «Cuando uno tiene integrada su fe y razón con su vida, esa unidad interior se lleva al exterior», considera Alfonso Rodríguez, quien celebra esta preocupación compartida de los cristianos durante el Tiempo de la Creación que arrancó el pasado 1 de septiembre y finalizará el 4 de octubre, en la onomástica de san Francisco de Asís.
Celebrar a quienes ayudan
En el caso concreto de Navalagamella, su párroco nos cuenta que «el fuego se detuvo justo ante la ermita de San Miguel, nuestro patrono, cambió de dirección por el viento y, cuando regresó, la tierra ya estaba quemada», por lo que no se propagó hacia el casco urbano y «nos libramos de un susto». No obstante, otros muchos pueblos como Fresnedillas de la Oliva o Robledo de Chavela también fueron afectados por el incendio y, según apunta Carlos Jesús Delgado, coordinador de la Comisión Diocesana de Ecología Integral, «ver su riqueza más grande totalmente destruida les ha dejado tocados». Esta es, por tanto, una oportunidad para «acompañarlos y demostrar que la Iglesia está cercana a ellos desde el ámbito de la ecología».
Delgado adelanta que, de cara al sábado, «se ha invitado a los alcaldes que acogieron a las comunidades evacuadas» e incluso a la UME. «La idea es que sea una acción de gracias a Dios por las maravillas de la creación y las personas de buena voluntad que siempre ayudan». Las reivindica como especialmente valiosas «en esta situación de crisis medioambiental provocada por la negligencia humana» y que ha dejado como saldo una superficie calcinada de 27.000 hectáreas solamente en la Comunidad de Madrid.

Entre esos ejemplos a celebrar está el de los residentes del Colegio Mayor Roncalli, en plena Ciudad Universitaria madrileña. Sus estudiantes, provenientes de universidades públicas y privadas, participan allí en todo tipo de tertulias e iniciativas porque, como nos explica su directora, María Ángeles Martín, «nuestro criterio es unificar conocimiento y vida». Una forma específica de hacerlo que brotó de unas charlas sobre Europa fue «hacer un espacio de convivencia tocando tierra» con 15 universitarias y reforestar un pueblo de Valladolid. «Fue fantástico y nos ayudó un vivero de la zona que nos regaló árboles y nos prestó unas ahoyadoras eléctricas para poder hacer agujeros en aquel suelo de yeso tan duro y así poder plantar», narra.
Martín reivindica que esta sensibilidad no parte tanto de una cuestión «ideológica» como de «la teología del don», que implica «entender que hemos recibido la creación como un regalo» y que «todo está relacionado». También se manifiesta en el huerto que cuida este colegio mayor, su cátedra Laudato Si y el ciclo de charlas que este año pondrá en marcha sobre el cardenal Newman, quien vivió en el siglo XIX «un momento de grandes expediciones y modernidad que nos enseñó que entender el mundo nos hace mirarlo con más cariño». También pondrá próximamente en marcha un curso de acuarela botánica en el que pintarán plantas y «en abril haremos un proyecto de jardinería social en el centro de acogida municipal San Isidro».

Mucho que aprender de fuera
Fuera de Madrid, pero sirviendo igualmente como ejemplo, los alumnos del Colegio Divina Pastora de Orense —coordinado por franciscanas— también reciben formación en prevención de incendios. De eso se encarga, junto a otros profesores que impulsan allí la iniciativa Ecovigilantes, Gonzalo Sánchez. «Los chavales están muy concienciados porque los incendios de 2025 afectaron a 62 de los 92 municipios de la provincia» y los alumnos los conocen de primera mano o incluso viven en ellos, explica el profesor. Todos los años lleva de visita a unos 60 alumnos de Primero de ESO a la Brigada de Refuerzo en Incendios Forestales de Laza donde «pueden ver un simulacro con las propias mangueras, motobombas y toda la maquinaria que se pone a disposición para apagar un incendio». Incluso pueden subirse a un helicóptero estacionado que se usa para las extinciones y capaz de cargar 5.000 litros de agua.
Y una de las actividades más esperadas por los alumnos son los «baños de bosque» organizados por el agente medioambiental Xosé Santos, quien los inserta en lo profundo de la foresta y «vende a los chicos las bondades que tiene el monte y cómo se puede sacar ácido salicílico del sauce o hierbas aromáticas para el dolor del estómago».
Sánchez nos cuenta que, en los 28 años que lleva impulsando el proyecto Ecovigilantes, ha visto una profunda transformación en sus alumnos. «Empezaron recogiendo las colillas que podían ser causa de un incendio» y, generación tras generación, tienen una mayor conciencia por el cuidado de la naturaleza que enciende la esperanza de que, con sensibilidad y la educación pertinente, los incendios forestales pasarán de ser más devastadores cada año a acabar minimizándose.
La Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social recuerda con motivo de la XI Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación que «no hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una única y compleja crisis socioambiental». Es decir, que el extractivismo y los conflictos bélicos abiertos en el mundo están íntimamente relacionados y se retroalimentan entre sí. Es por ese motivo que el lema para este día es Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. Es un pasaje de Isaías que, según los obispos españoles, «obliga a mirar de frente a la violencia». A esto conviene sumar una pincelada más. En el videomensaje con sus intenciones de oración, el Papa León XIV ha pedido igualmente rezar «por el cuidado del agua» asegurando que «es un signo de la generosidad de Dios y, en el Bautismo, se convierte en símbolo de su gracia renovadora».