Inicia su andadura la Delegación de Cultura de la archidiócesis de Madrid, «el rostro de la Iglesia para tejer redes»
El acto ha estado dirigido por la directora de Alfa y Omega, quien ha destacado que, a partir de ahora, la Capilla del Obispo -sede de la delegación- «está al servicio del diálogo entre la Iglesia y la cultura contemporánea»
Reconocer a Jesucristo en la gente, en el contexto cultural concreto en el que nos ha tocado vivir, ayuda en la propuesta evangelizadora que la Iglesia lleva a cabo. En Madrid, donde «vivimos todos bajo el vértigo y la agitación propia de las grandes ciudades», con una agenda cultural abrumadora, «no mirar y dialogar con este vasto mundo cultural reduciría nuestro testimonio cristiano», como decía el video de presentación de la delegación de Cultura de la archidiócesis de Madrid, que ha arrancado este 2 de octubre en su sede de la Capilla del Obispo.
Diálogo entre Iglesia y cultura
Un local que a partir de hoy «está al servicio del diálogo entre la Iglesia y la cultura contemporánea», en palabras de la directora de Alfa y Omega, Cristina Sánchez Aguilar, presentadora del acto. Como ella decía estamos ante «un programa que está abierto, en construcción».
La delegación quiere ser espacio de discernimiento, guía y empuje en el ámbito cultural, haciendo posible estar en la vanguardia de la misión con los alejados y lejanos de la Iglesia. Un espacio que pretende ser “areópago de la cultura”, en palabras de San Juan Pablo II, “atrio de los gentiles”, que decía Benedicto XVI, “periferia del pensamiento”, según el papa Francisco, y “un lugar para liberar las conciencias”, que ha señalado León XIV.
«Intentar hacer un mundo no solo mejor y más justo, sino también más bello» es el deseo que está detrás de todo diálogo fe y cultura. Así lo hacía ver el delegado episcopal de Cultura de la archidiócesis de Madrid, Manuel María Bru, en su intervención ante los presentes. La importancia de la cultura radica en que en ella la gente busca «una tabla de salvación para sus vidas». Para ello nada mejor que mirar y dialogar con el hombre de hoy, estilo de ser Iglesia en Madrid.

Alcemos la mirada
De ahí la invitación que Bru hacía para que «¡Alcemos juntos la mirada! Para promover la cultura del encuentro», a través de un diálogo con el pensamiento contemporáneo; de un verdadero interculturalismo que reconoce y cuida a las minorías y los bienes de cada cultura como parte valiosa de la diversidad; para juntos descubrir, a través de las distintas artes, caminos comunes de reflexión y de escucha, de asombro y de contemplación; para buscar como Iglesia, junto a los artistas contemporáneos, lugares de encuentro, espacios de diálogo e intercambio.
El desafío es tejer redes, desde un diálogo sincero, sin prejuicios ideológicos y trincheras anacrónicas, que busca la verdad desde las humanidades y la belleza. Y hacerlo desde la Capilla del Obispo, expresión del mejor gótico isabelino de Madrid, y sus dependencias, «espacios de diálogo reflexivo con la cultura contemporánea, y de diálogo contemplativo con el mundo de las artes».
Para ello está el equipo «Espacios para el Diálogo», que pretende favorecer el encuentro con artistas sin distinción de estilos o ideas, con especial atención a ambientes no eclesiales, convencidos de que el arte es un lugar privilegiado de encuentro con Dios. También el equipo «Atrio de los Gentiles», con la convicción de promover iniciativas que permitan a la Iglesia conversar con los diversos ámbitos del pensamiento y en una cultura del enfrentamiento, apostar por la cultura del encuentro.
Redes que se están tejiendo desde el primer momento, como muestra la exposición de pintura “De Babel a Shahrezade”, del pintor iraquí, musulmán, Hannos Hanoos, muestra de diálogo pictórico interreligioso, y el documental del director de cine Eduardo Armiñan titulado “El niño de las dos culturas”. Del mismo modo, la música clásica interpretada por la Capella Matricensis, que nos trasladaba en el tiempo y hacía disfrutar a los presentes en una capilla en las que las notas nos elevan.

Aprender el lenguaje de la plaza
Una delegación que inicia su andadura en un templo que el arzobispo de Madrid definió como una pequeña joya, que «nos ayuda a mirar más allá, a tener horizonte», y que quiere «escuchar qué es lo que pasa en la plaza» y ser «una llamada de la Iglesia de Madrid para contar quiénes somos». Se trata de «aprender el lenguaje de la plaza», desde el diálogo, desde la Iglesia, que tiene la convicción de que «la fe necesita hacerse cultura», plantear horizontes y provocar el encuentro y el diálogo.
Ante las tentativas de construir la Torre de Babel, la delegación de cultura apuesta por hacer realidad la Ciudad de Dios, la ciudad de la armonía, la ciudad de la paciencia, la ciudad de los sueños, y así tejer redes. El arzobispo recordaba el testimonio ante el papa Leòn XIV de uno de los artistas más internacionales, Antonio Banderas, «donde reflejaba su itinerario de acercamiento también a Dios».
Por los pasos dados en el camino de preparación, ha agradecido «a todos los locos que os habéis apuntado a esta historia», que quiere ser «Iglesia en medio de una plaza en medio de su pueblo, que quiere seguir siendo un lugar del pueblo y un lugar para aprender a edificar una nueva ciudad, donde todo el mundo tenga sitio».