Incertidumbre en Sudán tras la marcha atrás en el golpe de Estado

Incertidumbre en Sudán tras la marcha atrás en el golpe de Estado

El aplauso internacional al acuerdo entre el general Al Burhan y el primer ministro Hamdok para formar un gobierno técnico contrasta con el rechazo dentro del país

María Martínez López
Manifestación en Sudán
Manifestación contra los militares de Sudán, el domingo 21. Foto: Reuters / Mohamed Nureldin Abdallah.

La esperanza, el rechazo y la incertidumbre se mezclan en Sudán después del nuevo acuerdo para revertir parcialmente el golpe de Estado del 25 de octubre y restituir en su cargo al depuesto primer ministro, Abdalá Hamdok. «No hay mucha confianza en que Hamdok pueda reformar un nuevo Ejecutivo con un 50 % de civiles y que pueda resistir y superar esta fase», afirmaba a la agencia Fides una fuente local que prefiere el anonimato. 

«El hecho de que haya fracasado el intento de establecer un régimen totalmente militar, que devolvería a Sudán a la dictadura, es una buena noticia», continuaba. «Pero quedan demasiados interrogantes sobre quién ocupará el escenario a partir de ahora». 

El domingo Hamdok, hasta entonces en arresto domiciliario, apreció públicamente en el palacio presidencial de Jartum junto al general Abdelfatah al Burhan, responsable del golpe. Ambos firmaron un acuerdo de 14 puntos, que incluía su restitución en su cargo y la formación de «un Gobierno de tecnócratas y figuras independientes». Además, se revisará el acuerdo de reparto de poder entre civiles y militares.

Liberación de presos políticos

«Cada vez que llegamos a un punto sin retorno, logramos como sudaneses redirigir nuestro país hacia el camino correcto», se felicitó el primer ministro. Por ello dio las gracias también a los «amigos regionales y globales» que ayudaron a alcanzar este acuerdo. Según la agencia AP, Estados Unidos y la ONU jugaron un «papel crucial». De hecho, desde que se conoció el acuerdo, numerosos países y organismos internacionales lo han alabado.

También logró que se aceptara «la liberación de todos los detenidos políticos» y la investigación de los muertos y heridos civiles durante las manifestaciones posteriores al golpe como paso previo a «presentar a los responsables ante la justicia». Según el independiente Comité de Médicos, los fallecidos son al menos 40, entre ellas cuatro menores, la mayoría por impactos de munición real.

Este miércoles, Hamdok ordenó la suspensión inmediata de todas las destituciones y nombramientos que se han hecho en las instituciones gubernamentales desde el golpe, en su primera medida. Los nombramientos y destituciones serán «estudiados, evaluados y analizados» en un plazo sin determinar, informa EFE.

12 ministros y la sociedad civil, en contra

De momento, Hamdok está al frente de un Gobierno muy mermado. Doce ministros del anterior gabinete de transición presentaron su dimisión como «protesta por el acuerdo con los militares». Entre ellos está la influyente Mariam al Sadiq al Mahdi, ministra de Asuntos Exteriores. Los ministros vinculados a las Fuerzas de la Libertad y el Cambio, que auparon a Hamdok al poder, eran 17 de un total de 26.

También la sociedad civil de Sudán parece rechazar en gran medida el acuerdo. El mismo domingo, tras darse a conocer, miles de sudaneses salieron a la calle para manifestarse contra el Ejército. Pero también, por primera vez, contra Hamdok, al que consideran «un traidor».

Tanto las Fuerzas para la Libertad y el Cambio como la Asociación de Profesionales, las dos organizaciones que encabezaron la revolución social contra Al Bashir en 2019, se han negado a reconocer el acuerdo. Jamal Idris, miembro del consejo central de la primera, afirmó a EFE que «no hay negociación, ni asociación, ni legitimidad para los golpistas». Lo firmado solo representa a Hamdok. «Es un acuerdo de sumisión, porque él llegó desde su arresto domiciliario al palacio presidencial y firmó sin consultarnos», destacó. Por ello, se comprometió a seguir convocando manifestaciones buscando su anulación. 

Incógnitas

Joseph Siegle, director de investigación del Centro Africano de Estudios Estratégicos, ha explicado al portal estadounidense Vox que «hay mucho espacio para la interpretación y para la malinterpretación». Ello se debe a que aún no se sabe el contenido completo del acuerdo ni las renuncias de cada parte. Una de las incógnitas será el papel que los militares jugarán en el nuevo Ejecutivo. 

Por otro lado, «viejas figuras» vinculadas al régimen del dictador Omar al Bashir, derrocado en 2019, «se mueven por Jartum o hacen sentir su influencia», prosigue la fuente de Fides. Esto «suscita muchos temores. En el nuevo equilibrio, habrá que entender quiénes estarán dentro del Gobierno» en Sudán.